Sarkozy sorprende por su victoria a pesar de sus contradicciones

Nicolás Sarkozy es el primer hijo de un inmigrante que llega a presidente de Francia. Proviene de un padre (Bocsa Sarközy) hombre muy rico venido de Hungría, donde tenía el fastuoso castillo Maar para pasar los veranos en el pueblo de Alattyan. Ahora promete salvaguardar la identidad gala "con orgullo" y está dispuesto a hacer una dura política de discriminación contra los venidos del exterior (mejor dicho llamados para trabajar en la reconstrucción del país después de la Segunda Guerra Mundial y ahora con hijos y nietos nacidos franceses).

Defiende la tradición cristiana siendo hijo de un judío devenido católico, cuando los conversos religiosos, en cualquier sentido, no son bien vistos en Francia.

Jean Daniel, prestigioso periodista director de la revista Le Nouvel Observateur, se sorprende de su suerte al salir ileso de una jugada política desconcertante del nuevo presidente cuando era miembro del gabinete de Jacques Chirac. "Durante toda la campaña –escribe– no se ha oído decir a nadie que Nicolás Sarkozy tuvo el tremendo descaro de ir a Estados Unidos para denunciar la política antiamericana de su propio presidente. Semejante falta de disciplina y solidaridad gubernamentales no tiene precedente en la historia de la República francesa. Nadie se ha atrevido a decir que es muy posible que si hubiera sido presidente Nicolás Sarkozy en lugar de Jacques Chirac, habría tropas francesas en Iraq. Dos años antes de ser candidato Sarkozy se comportó como si fuera el rival de su propio presidente, y salió triunfador."

Lo antedicho le hace afirmar a Jean Daniel: "Han elegido al presidente de una 'revolución conservadora' que se parece mucho a la de Estados Unidos de George Bush". Compara esta situación con gobiernos monárquicos posteriores a la caída del primer Imperio que, "se propusieron retroceder en todas las reformas del régimen instaurado por Napoleón".

Pese a la manifiesta perplejidad de Jean Daniel, termina su nota diciendo: "Y hay que pensar que Nicolas Sarkozy... tiene todas las posibilidades de sorprendernos, incluso para bien".

El círculo más cercano a Sarkozy

Hemos dicho que Nicolas Sarkozy es un hombre del "jet set" y de ese ambiente son los amigos del presidente de mayor influencia, aunque no tengan funciones oficiales de ninguna especie. Eso si, son poderosos como propietarios de los más grandes medios de difusión. Son ellos François Pinault, Bernard Arnault y Arnaud Lagardère. Este último, además, luce como fachada de sus negocios las industrias editoras de libros más importantes de Francia. Es decir, se muestra como hombre de la cultura, pero su actividad principal y de gran rendimiento, es la venta de armas que produce su empresa MATRA. Hombre sin duda inteligente, en una oportunidad le escuchamos un discurso tan, pero tan bien estructurado, sobre "el derecho de las naciones a defenderse" (no habló de atacar) que casi nos dejó con un sentimiento de culpa por no dedicarnos a producir pertrechos de guerra y en cambio condenamos el armamentismo.

Políticos desconcertados

"La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana" se le atribuye haber dicho a Napoleón. Ese clima nervioso donde menudean acusaciones en la izquierda y en especial en el Partido Socialista, dejó paralizados a muchos políticos. Solo Ségolène Royal se mostró en público. Se fue el lunes a la sede del PS caminando desde su casa luciéndose sonriente y dinámica como siempre, cargando una gran cartera. Ella tomó la iniciativa inmediatamente después de la derrota que nadie supone como el fin de su carrera política, actitud que los franceses llaman "huir para adelante".

La "Ségo" se reunió en la sede socialista con su esposo François Hollande, primer secretario del partido y con dos de los ex frustrados candidatos presidenciables, Dominique Strauss Khan y Laurent Fabius. Muchos otros se han llamado a silencio. Mas todo parece indicar que la crisis en el PS no será inmediata y el tiempo está a favor de una salida airosa para Ségolène, estimándose que como una recién iniciada no son pocos los 16 millones de votos que obtuvo casi sola, porque el partido poco la acompañó. Hasta se permitió un gesto de humor y seguridad al declarar a la prensa: "No quiero ajustes de cuentas. No creo que los cuchillos estén ya afilados" y comenzó a hablar de la preparación de las próximas elecciones legislativas a realizarse a mediados de junio.

En cuanto a los barones del conservadurismo, no pueden digerir la insolencia de los jóvenes lobos que han prescindido de ellos en la campaña y advierten que muchos "elefantes" quedarán fuera del reparto de poder. Sarkozy ha sabido maniobrar bien y tiene mayoría en el Senado y la presidencia del Consejo Constitucional, como en el Consejo Superior de la Magistratura y el Consejo Superior Audiovisual.

Napoleón, volvamos a citarlo, se dice que a sus oficiales les preguntaba si se creían "hombres de suerte", y solo los optimistas eran los preferidos para los ascensos y grandes responsabilidades. De haber vivido en época del corso, Sarkozy sería mariscal.

La prensa francesa es muy respetuosa de la privacidad de los políticos y no publican chismes que puedan afectarlos, aunque eso no impida que todo se sepa o lo difundan medios extranjeros. Un ejemplo recordado ocurrió cuando un presidente sufrió un accidente nocturno de tránsito viajando con una amiga; el periodismo no informó nada porque él conducía su automóvil particular y no uno oficial.

Lo mismo ha ocurrido con las aventuras privadas de otras figuras públicas. Y es también el caso de Nicolas Sarkozy. Ayer miércoles el madrileño diario El País le dedica a él y su esposa un artículo escabroso. En París, silencio de radio.

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