Carta al Doctor Don Raúl Matera (08-07-1962)

Madrid, 8 de julio de 1962.

Señor Doctor Don Raúl Matera

Buenos Aires

Mi querido amigo:

Aprovechando el viaje del compañero Ingeniero Iturbe deseo contestar su carta del 23 de junio ppdo., por la que quedo impuesto de las interesantes informaciones que me transmite, como asimismo del buen giro que van tomando las cosas bajo la conducción del Consejo, especialmente en lo orgánico que tanta importancia tiene en mi concepto en los momentos actuales.

Muy inteligente su procedimiento en las tratativas, como también lo de ir siempre acompañado de un político y un sindicalista; eso no solo da mayor autoridad sino que tiende a prestigiar el órgano de la conducción y a sus hombres., sin perjuicio que la presencia de otras personas en las reuniones manifiesta la intención de "juego limpio" que siempre se aprecia como importante para evitar las suspicacias que las tratativas políticas despiertan en los mal intencionados. Yo lo felicito porque, precisamente, esa ha sido hasta ahora una falla común en nuestros dirigentes políticos que han producido no pocos in­convenientes. Veo, por lo que me dice su carta, que asimila rá­pidamente las experiencias que le brinda su propia acción y que, si hasta ahora ha sido un óptimo neurocirujano puede también llegar a ser un gran político. Yo soy de los que creen que no hay hombres que solo sirven para una cosa. Hay hombres que sirven y otros que no sirven. El que sirve, sirve para todo y el que no sirve, no sirve para nada.

El compañero Iturbe que ha seguido conmigo la situación desde aquí, podrá ampliarle mis pensamientos actuales sobre la situación, como asimismo aconsejarle por su experiencia polí­tica sobre diversas cuestiones que interesan para el futuro inmediato.

Sobre su actuación debo hacerle llegar mis plácemes más sinceros. La política es una actividad simple si se ia toma como un proceso objetivo. La conducción política es una actividad simple si se la toma como un proceso objetivo. La conducción política es un arte simple y todo de ejecución. No es necesario aprenderlo pero es indispensable comprenderlo. Hay políticos que han hecho toda su vida política sin comprenderla y otros que la han comprendido sin hacerla. Decía el Mariscal de Sajonia que su muía había hecho muchas campañas, pero que aún no sabía nada de estrategia. A muchos políticos les ha pasado lo que a la muía. Siga Usted firme, despójese de toda deformación subjetivista y aténgase objetivamente a los hechos, obre sin perder de vista nunca la misión y el objetivo que le fijarán el camino a seguir y esté seguro que en ese camino encontrará lo que busca.

El arte de la Conducción tiene, como el de la cirugía, su teoría, sus principios y su técnica, que forman la parte inerte del arte. La parte vital solo la puede poner el artista. Usted que "cirujanamente" ha demostrado ser un artista no deberá andar mucho para demostrar que también puede serlo en la condu­cción que, al fin y al cabo, sólo requiere un poco de "óleo sagrado de Samuel" que Usted ha demostrado poseer sobrada­mente en su profesión.

Lo que me dice sobre sus experiencias en el campo de la nueva actividad me parecen muy explicables y provechosas, porque naturalmente una cosa es luchar contra los males y otra contra los hombres que llegan a ser el peor de los males. Sin embargo, la lucha política es solo enfrentamiento de voluntades en la que suele vencer el que posea una voluntad más fuerte y perseverante, no exenta del acierto que se construye con inteligencia y trabajo. El éxito no es nunca una obra de la casualidad ni de la suerte como algunos creen. El éxito se concibe, se prepara, se realiza y se explota mediante procedi­mientos racionales y dentro de un plan minuciosamente prepa­rado. La improvisión, que también es necesaria, queda solo para enfrentar los imponderables. Si es un error pretender planificar lo imponderable que debe enfrentarse con la improvisión inte­ligente y vivaz, no es menos erróneo pretender enfrentar lo previsible con una improvisación permanente, como algunos pretenden.

Ustedes los médicos, que saben mucho de ésto, porque su actividad, en el fondo, es solo una lucha: contra la muerte. En tan grave campo, las cosas adquieren un aspecto muy delicado e irreparable. En cambio en la política todo tiene remedio, un poco a base de tiempo- y otro poco a fuerza de buenas medidas. Por eso afirmo que la conducción es un arte sencillo y todo de ejecución, que es como la definía Napoleón. Por lo complejo de la actividad política es necesario recurrir al "equipo" bien organizado y bien dirigido. Todo el tiempo que se emplee en conseguir ese equipo que funcione bien, es tiempo ganado para el futuro de la conducción. Es lo que veo que Usted trata de hacer y por lo que' le felicito con todo cariño.

Frente a cuánto nos ha pasado puedo repetirle como el Viejo Vizcacha "que en las riñas he aprendido a no pelear sin puyones". Por eso me permito hacerle llegar siempre "mis vizcachazos" consejos que espero los sepa tolerar y seguir.Mis más afectuosos saludos para todos los compañeros del Consejo.

Un gran abrazo

Firmado: Juan Perón

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