Carta a Julián Licastro (25-10-1971)

Madrid, 25 de octubre de 1971.

Al Tte. 1º D. Julián Licastro

Buenos Aires

Mi querido amigo:

He tenido el placer de recibir sus noticias por mano y amabi­lidad del Teniente Io Fernández Valoni que me ha visitado y le agradezco el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. Hemos conversado varios días y de todo ello le podrá informar, de viva voz. Es tal el cúmulo de trabajo que tengo que desgraciadamente, solo he podido ver un poco a la ligera, pero comparto totalmente los puntos de vista expresados en los di­versos trabajos que me ha traído Fernández Valoni. Ahora, con más tiempo, los estudiaré con detención y les haré nueva­mente hacer llegar mi opinión más circunstanciada. Creo que Ustedes deben seguirle metiendo firme a este asunto de la pre­paración técnica, no solo por la importancia que intrínseca­mente tiene asunto tan trascendental, sino también por que veo propicia la ocasión y dispuesta mucha gente de valer y, desde que se trata en primer término de acopiar "materia gris", nada puede ser mejor que emplearlos.

He aprovechado la estadía de Fernández Valoni para po­nerlo también en contacto con otras personas (que él le in­formará) a fin de poder ir echando las bases para una conjun­ción de todos los que actualmente están inclinados a tales es­tudios y planificación. Creo firmemente que, dentro del Pero­nismo, hay mucha gente capacitada desde antiguo, pero pienso que la incorporación reciente de una gran cantidad de profe­sionales a nuestra tendencia, nos ofrecerá posibilidades de una selección insurable. Llegan aquí muchos con tales inquietudes y, desde ahora en adelante, los remitiré directamente a Ustedes, a fin de poderlos utilizar convenientemente. Nada de cuanto se pueda contar para una mejor preparación técnica debe* serdespereciado: solo yo sé lo que eso representa una vez que uno se encuentra en el Gobierno y ante la necesidad de hacer y de crear.

Como en las actuales circunstancias estoy abrumado como le podrá contar el amigo Fernández Valoni, como las visitas que me llegan por olas (como ataque de infantería) y la co­rrespondencia (que ya he renunciado a contestar por absoluta imposibilidad física) me tienen a los saltos y haciendo equili­brios para poder, por lo menos, recibir a lo que interesa. Allí no pueden tener idea de la cantidad de gente que viaja a España y, todos los que llegan por esos pagos "quieren ver el fenóme­no" por lo menos. Por eso le ruego que sea intérprete ante los compañeros que me han escrito y, en mi nombre les pida per­dón por no contestarles aisladamente sino por intermedio de Fernández Valoni, a quien le he pedido especialmente que haga llegar mis disculpas a todos. Comprenderá que "yo contra to­dos, no puedo".

Como por otra parte he charlado largamente con este com­pañero, él les podrá comentar sobre cuánto hemos platicado con respecto a nuestras cosas. Yo, como estoy un poco fatigado de todo este trajín, pienso tomarme unos días de descanso tran­quilo, escapando hacia algún lugar donde los peronistas no me puedan detectar, porque de lo contrario, estoy perdido adonde vaya. Creo que, con todo lo que se ha hecho en estos dos meses por la unidad, solidaridad y organización, tanto en lo político como en lo gremial, me he ganado un pequeño "recreo" que es lo único que pido. Sé que llegarán muchos peronistas a Madrid y que muchos se irán enojados; pero yo no puedo ya seguir este tren, solo soportable para un muchacho y bien entrenado.

Veo con satisfacción que Ustedes allí le dan al trabajo sin solución de continuidad. El Movimiento lo necesita perentoria­mente y, por otra parte, es a la juventud a quien corresponde tomar nuestras banderas y llevarlas al triunfo, lo que no es una cosa simple si pensamos que nuestros enemigos no duermen.

Yo tengo una fe inquebrantable en la gente joven que, habien­do vivido estos dieciseis años de vergüenza nacional, no pueden ya tener dudas sobre lo que deben hacer en el futuro inmedia­to y mediato.

Los hombres que tomen esta empresa han de estar armados de una sólida verdad: de allí la necesidad de una preparación tecnológica adecuada. Por eso también le doy gran importancia a la tarea encomendada a Ustedes en el estudio y planificación de las futuras tareas gubernamentales para el caso de que, como espero, el Peronismo gana las elecciones si las hay, o sea capaz de arrojar del Gobierno a los actuales mercaderes y traficantes.

Espero que el amigo y compañero Fernández Valoni le pue­da explicar cuanto hemos charlado aquí y, en consecuencia, no creo necesario que yo a mi vez le dé la lata.

Le ruego que salude a todos los compañeros en la tarea de la preparación técnica y les pida disculpas en mi nombre por no haber contestado por escrito sus cartas pero, como le digo al principio, no me dejan ni un solo minuto para ello. Fernández Valoni ha sido testigo. Le ruego asimismo que, junto con mi saludo más afectuoso, acepte mis mejores deseos.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan D. Perón.

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