Carta My. D. Octavio H. Flores (19-01-1967)

Madrid, 19 de enero de 1967.

Al Sr. My. D. Octavio H. Flores

Buenos Aires

Mi querido amigo:

Había recibido y contestado su carta del 16 de diciembre próximo pasado que, según me informa Vicente, Usted no ha recibido todavía a pesar que se la remití a la mano. Aprove­chando el viaje del Doctor Jerónimo Remorino, le he pedido que hable con Usted y mantengan contacto a los fines que él le explicará.

Comparto sus atinados juicios sobre la situación del Movi­miento en cuanto se refiere a la conducción táctica, pero como todo el organismo compuesto por el Comando Táctico y la Jun­ta Coordinadora ha sido designado provisionalmente, es nece­sario pensar en organizarlo definitivamente. La renuncia del

Doctor Lannes, que por razones comprensibles he mantenido en suspenso, es necesario resolverla porque sus ocupaciones no han de permitirle ocuparse como fuera de desear, en eso deseo ocuparme cuanto antes a fin de regularizar el funciona­miento de tan importantes organismos. A tal fin le he encargado al Doctor Remorino, para que con todos Ustedes estudie la mejor forma de realizarlo sin que la conducción sufra en lo más mínimo y sin que lo que se haya organizado puede cam­biarse.

Creo que la mejor manera de realizar este paso es preci­samente haciéndolo de común acuerdo, para lo que se necesita que una persona ajena a todo "entourage" e independiente de todo otro interés que no sea la conducción misma, que amigablemente y sin provocar "doloridos", se ocupe de armoni­zar todo y organizar de la mejor manera el futuro y definitivo organismo de la conducción que las horas de decisión que se aproximan imponen como indispensable. Como Usted me dice, tanto la designación del Doctor Faermann como la de Buceta como asesores del Secretario General de. la Junta Coordinadora Nacional no corresponden, porque antes debieron ser elegidos compañeros del Comando Táctico, pero no es preciso ahora tomar ninguna medida al respecto desde que todo eso se solu­cionará con la designación de nuevas autoridades en la Junta Coordinadora.

Sobre las alianzas y acuerdos que mencionan las revistas políticas del tipo de la que me remite no pasan de ser ma­niobras de provocación en las que están permanentemente empeñados estos órganos publicitarios al servicio de otros intereses políticos. Por eso creo que no hay qüe hacerles dema­siado caso: ellos rumbean y al conjuro de ello se dedican crear subjetivamente lo que les parece posible y es conveniente a los fines que sirven. Nosotros no haremos nada de cuanto imaginan sino en lo que convenga a la causa que servimos, en el momento y en el tugar en que sea preciso en procura de una decisiónPor ahora, interesa por sobre todo, la posibilidad de ajus- tar de la mejor manera nuestras organizaciones clandestinas en lo político y unificar de la forma que sea a la rama sindi­cal del Movimiento un tanto perturbada por los divisionismos sindicales de sus dirigentes. Asimismo debe interesarnos la forma de asegurar la mejor manera de realizar una conducción táctica que nos permita obrar con unidad de concepción y de acción. Con un Movimiento unido y solidario en sus distintas ramas y formaciones nosotros no tenemos nada que temer para el futuro, menos aun si como se prevé, la actual dictadura militar está en plena descomposición. Desde 1955 hemos ven­cido a nuestros enemigos solo con nuestra organización mono­lítica y nuestra presencia y pienso que en el futuro sucederá lo mismo si conseguimos retomar ese estado y conducir conve­nientemente a nuestras fuerzas. De ahí mi interés en echar de una vez por todas las bases de un buen comando de conduc­ción táctica (cuya función es por sobre todo la organización y la unidad) y mantener luego una conducción prudente y acerta­da dentro de la difícil situación creada.

El Doctor Remorino, que ha conversado largamente con­migo, lleva la misión de conversar con Usted y con otros com­pañeros, para buscar la mejor forma de preparar los cambios indispensables que permitan dar una mayor perfectibilidad a las actuales organizaciones encargadas luego de realizar cuanto antes menciono. No se trata en consecuencia de cambiar hom­bres sino de perfeccionar organismos para lo cual, si se necesita resolver el reemplazo de algunos compañeros, es preciso tam­bién buscar las mejores formas para hacerlo en beneficio de la coordinación y unidad de todo el conjunto.

Espero que se pueda hacer lo mejor, dejando contentos a todos los que se pueda contentar, pero lo fundamental es corre­gir los males que se han observado ya en lo que el Comando Táctico y la Junta Nacional Coordinadora puedan haber mos trado ya en sus seis meses de funcionamiento y conducción. De acuerdo con ello pensar en las modificaciones que le den un mayor grado de perfectibilidad sin conmocionar demasiado la estabilidad indispensable. Cambiar es fácil pero ello no tiene ninguna utilidad si, al hacerlo, no se consigue perfeccionar con esos cambios.

Nuestra gente quiere hombres nuevos. No siempre es pru­dente proceder sin mas a barrer a los que hasta ahora han venido realizando lo que la propia gente no sabe. Nosotros, que tene­mos la experiencia y la observación de conjunto, tenemos la responsabilidad de no equivocarnos en la elección de los hom­bres; eso es lo que en estos momentos mas preocupa. Es eviden­te que el Doctor Lannes no quiere seguir en la Secretaría Gene­ral y así me lo ha hecho saber, pero mi temor de que pueda su­frir lo hecho, ha demorado las soluciones que se reclaman. Con el asesoramiento de Ustedes creo que podré tomar desde aquí las medidas mas acertadas.

Le ruego que todo ésto lo mantenga en secreto porque sino los rumores nos harán luego decir lo que quiera. Mis afectuosos saludos a todos los compañeros.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

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