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Carta a Rogelio Frigerio (10-06-1969)

Madrid, 10 de junio de 1969.

Al Sr. Rogelio Frigerio

Buenos Aires

Mi querido amigo:

He recibido su carta del 31 de mayo pasado que tengo el placer de contestar, agradeciéndole y retribuyendo su amable saludo y deseándole en primer término una pronta y definitiva mejoría de los males que lo aquejan, que con su excelente salud no pueden sino ser pasajeros. Estoy seguro y anhelo que con esta operación quede Usted, como nuevo y esperemos que en un día no lejano podamos jugar el partido de fútbol prometido. Entre tanto espero tener el placer de charlar sobre los interesan­tes temas que me habla en su carta, referidos a la situación de nuestra Patria.

De sobra le conozco y tengo pruebas fehacientes de su probada buena voluntad de manera que le agradezco muy es­pecialmente sus significativas palabras sobre el asunto de que le habló nuestro amigo el doctor Ventura Mayoral. Yo no tengo ninguna duda que la triste situación argentina actual ha de cambiar para bien, ya que como dice Usted, todo es producto prefabricado por la reacción y los monopolios que no toleran con claridad ni las soluciones reales para mantener la antino­mia entre desarrollo y paralización, soberanía y satelismc progresivo, independencia y subordinación, que yo sé bien lo que todo esto significa al final de cuentas: justicia social o privilegio.

Usted debe haber leído lo que acaba de pasar en Francia y las soluciones que el general De Gaulle está dando al pro­blema. Es que la evolución acelerada que está caracterizando al mundo de nuestros días tiene sus exigencias originales, a las que ya no pueden, escapar ni siquiera estos países con sus miles años de cultura y tradición. Hace ya veinticinco años Qu nosotros hablamos en la Argentina un idioma semejante: todos nuestros "slogans" están apareciendo también en estos países tan evolucionados por boca de hombres, como De Gaulle, que de todo se le puede tildar, menos de socialista. Pero él no ha tenido más remedio que declarar: "La Revolución soy yo".

Inglaterra, Alemania, Italia, etc., están abocados al mismo problema porque todas ellas han venido practicando un neo- capitalismo que ya no satisface las aspiraciones de las masas populares que saben lo que quieren y están decididas a lograrlo. Lo que Dios nos permita presenciar de futuro no hará sino confirmar lo que venimos sosteniendo hace tantos años contra la reacción ciega de los intereses y la incomprensión de mucha gente que ahora podrá comprobar lo equivocados que han estado.

Isabelita me encarga que le haga llegar sus más afectuosos saludos, extensivos a su señora e hijos, con sus mejores votos por una pronta mejoría para que tengamos el placer de tener­los de nuevo por esta su casa. Y muchas gracias por todo. Espero que pronto lo tengamos bueno y paseando, porque todo no ha de ser trabajo y preocupaciones. Una buena conva- lescencia incide o debe incidir más sobre el espíritu que sobre el cuerpo, según algunos médicos que se ufanan de saberlo. Mi abuelo, que era médico, decía siempre que cuando uno se siente bien, es lo más probable que esté bien. Saludos a los suyos, un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón

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