Carta a Ernesto Carreras (01-10-1957)

A Ernesto Carreras

Señor Don Ernesto Carreras

Santa Fe

Mí querido amigo:

Contesto su carta del 6 de septiembre pasado que me llega en estos momentos. Le agradezco sus informaciones y saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

Efectivamente, como imagina, sus tres cartas se han "perdido" en el correo, como normalmente sucede con la mayor parte de mi correspondencia en los últimos tiempos. Solo a la mano es posible llegar con seguridad.

Me alegro mucho que trabaje junto con Curiche que, a su vez, está ligado desde hace mucho con nosotros. Lo de Santa Fe ha confirmado lo que todos esperábamos y creo que ha sido uno de los baluartes de esta cruzada. Es lamentable que algunos dirigentes peronistas, mas interesados en sus soluciones personales que en las del Pueblo Argentino, sean los culpables del confusionismo en nuestras filas, como en el caso de la información que me adjunta en su carta.

No es la primera vez que se me informa de las actividades desleales de Ricardo San Millán, que no ha hecho otra cosa que perturbar las cosas desde que salimos de Buenos Aires. Este Señor ha sido el autor de las mayores aberraciones partidiarias, que han conducido a un cierto confusionismo. Su empeño en seguir sintiéndose autoridad en el Partido Peronista, cuando ya ha sido desahuciado definitivamente por los hechos mismos y por las disposiciones del Comando Superior Peronista, es incomprensible. Es menester decir a los compañeros de Santa Fe, especialmente al Doctor Angel Robledo y a Villada, que no deben ni siquiera tomar en cuenta semejantes gestiones de San San Millán, porque al final, los que quedarán mal serán ellos. San Millán, ya no es dirigente ni siquiera en Salta...

Hay muchos dirigentes "ex-peronistas" que, mas interesados en resolver sus problemas personales que en defender los derechos del Pueblo, se han dedicado a buscar enroscamientos entre ellos o asociaciones con los partidos que han sido siempre enemigos del peronismo. Es el caso de muchos neo-peronistas o peronistas sin Perón. El primer peronista sin Perón soy yo pero ¿a quién ponemos en lugar de Perón que no sea repudiado por la masa peronista? ¿A un San Millán?...

La dictadura hará el fraude o simulará un golpe de estado para asegurar de una manera u otra el "continuismo" necesario, que le cubra las espaldas. En esas condiciones, concurrir a cualquier elección es prestarnos a dar apariencias de legalidad a una elección fraudulenta. ¿Para qué quieren entonces formar nuevos partidos divisionistas o el Partido Blanco o colaborar con la UCRI, o hacer cualquier acomodo al estilo Mercante, Jauretche, Castro, etc.? – Por la simple razón de que estos pseudodirigentes se interesan en resolver sus problemas y su situación personal sin interesarles un comino el Pueblo que dicen servir

Cuando llegué a Paraguay, la primera visita que recibí fue de un agente de la Dictadura para decirme que si yo abandonaba la política y me retiraba a España, no tendría un solo problema personal que no se me resolviera y que podía considerar resuelto todo lo referente a mis bienes, como asimismo se me garantizaba que no sería molestado en lo más mínimo. Yo les contesté que tenía un solo problema: el del Pueblo Argentino. Que podía hacer todo lo que pudieran en mi contra pero, que mientras el Pueblo Argentino fuera perseguido y escarnecido por la canalla dictatorial, tendrían en mí un enemigo implacable, que no descansaría hasta verlos a todos ellos colgados.

Desde ese momento comencé a trabajar mediante las "Directivas Generales para todos los Peronistas" y las "Instrucciones Generales para los Dirigentes" en forma de llevar a todos los peronistas a un estado insurreccional, mediante la organización clandestina. Desde entonces, hasta nuestros días esas directivas e instrucciones se han ido cumpliendo rudimentariamente pero, los resultados de las elecciones de constituyentes, a pesar del fraude, han demostrado que han llenado su objeto. Nuestra situación sigue siendo la misma: resistencia popular, en tanto se extiende e intensifica la organización insurreccional. En los actuales momentos tenemos un estado insurreccional pero no tenemos aún una organización insurreccional. El deber de la hora es realizar esa organización y en eso estamos.

Todos los que han trabajado al margen de esas directivas han sido de una forma u otra traidores al Movimiento Peronista. No se justifica de manera alguna, ninguna conducta que, frente a la emergencia de la lucha, se haya desviado hacia las componendas, poniendo en peligro la cohesión de nuestro Movimiento.

Frente al fracaso económico, a la anarquía social y al desastre político provocado por la Dictadura, solo los ciegos y los canallas pueden insistir en sus desviaciones divisionistas. Mientras la masa peronista se encuentre unida y cohesionada, la dictadura no tendrá escape político y a corto o largo plazo será aniquilada. Sin su previo aniquilamiento no habrá solución para el Pueblo Argentino. Es menester entonces que nos empeñemos, mediante todas las formas, en acelerar ese aniquilamiento que ya comienza a perfilarse como seguro. Para ello solo la resistencia popular en todas sus formas, en todo lugar y momento, puede producir el desgaste de la tiranía hasta llevarla a su aniquilamiento. Por eso, esas directivas siguen teniendo el mismo valor que el que tenían hace un año y medio, cuando se impartieron.

La acción de los dirigentes interesados en desviar la acción, aunque perturbadora, no será efectiva, porque el Pueblo sabe lo que quiere y está decidido a lograrlo. En cambio, es necesario asegurar por cualquier medio la unidad de concepción y de acción, para lo cual es necesario llevar a la masa la sensación de nuestra identidad absoluta con sus propios deseos que no son otros que buscar por la lucha el aniquilamiento de la dictadura que, de otra manera, no hará nuestra voluntad como es de imponer.

La ayuda extraordinaria que la dictadura nos ha prestado, mediante sus enormidades y crímenes, no ha sido suficientemente aprovechada por nosotros, pero aún estamos en tiempo para aprovecharla, si sabemos mantener la cohesión de la masa peronista y realizamos la resistencia por todos los medios, en la forma establecida en las mencionadas directivas. Nuestra actual posición es de ABSOLUTA INTRASIGENCIA. Nuestra conducta debe ser resistencia "a outrance" mientras, por todos los medios, en todo lugar y momento, extendemos nuestras organizaciones insurreccionales y nos preparamos decididamente para la acción decisiva que no está lejana.

El compañero Castro le hará llegar los elementos fundamentales que lleva, a fin de que usted quede bien en claro sobre la conducta a seguir.

No deseo terminar esta carta sin hacer llegar a los compañeros santafecinos mi gran abrazo y mis felicitaciones más efusivas por la actitud que siempre han mantenido y que han culminado en las últimas elecciones, en las que han dominado a los enemigos y al fraude de la dictadura. Se que tanto en Rosario, como en el resto de la provincia, los gorilas no han podido entrar y no entrarán. Es menester seguir adelante pues en las luchas de esta naturaleza se vence tanto con el valor y la inteligencia, como con la perseverancia. Yo no tengo la menor vacilación en afirmar que Santa Fe ha sido y sigue siendo uno de nuestros baluartes contra la tiranía militar y que será, sin duda, uno de los puntales de la liberación nacional en que estamos empeñados.

Le ruego asimismo haga llegar mi abrazo más afectuoso a todos los compañeros y les diga que hoy más que nunca estamos en la lucha y que no la abandonaremos hasta haber aniquilado a la canalla que ha invadido el país y que constituye a su mas feroz azote.

Un gran abrazo.

Juan Perón

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