Descripcion malvinas

José Luis Sosa*

José Luis Sosa nació el 8 de octubre de 1962 en una clínica de San Nicolás ubicada en las cercanías a la estación de tren de dicha localidad bonaerense. Fue el cuarto de cinco hijos. Acostumbraba a jugar al fútbol en las calles de su pueblo natal con los numerosos amigos que cosechaba en virtud de su amabilidad. Aficionado al Club Atlético Boca Juniors.Concurrió a la "Escuela nº1"de San Nicolás. Disciplinado y de muy buen rendimiento escolar.En el colegio en el cual se escolarizó, trabajaba como maestra una de sus primas. Ella lo auxiliaba en las tareas escolares, en caso de que José Luis lo solicitara. No realizó estudios secundarios, comenzando a trabajar desde muy joven.
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Luis Jorge Bordón*

Luis Jorge Bordón nació en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 19 de octubre de 1962. Formaba parte de una numerosa familia cuyos padres eran Ángel Jorge Bordón y María del Carmen Molina. Fue el mayor de cinco hermanos: Mirta Gladis, Carlos Alberto, Graciela Mabel, Ángel Javier y Rosa Micaela. Concurrió a la "Escuela nº6"y la "Escuela nº501"de Lobos para realizar sus estudios primarios. Fue su abuela una figura fundamental en la vida de Luis, ya que participó activamente de su crianza. Su madre debía trabajar la mayor parte del día para poder solventar a sus hijos. Apasionado por el Club Atlético Boca Juniors, disfrutaba jugando al fútbol con amigos y vecinos en las calles de su pueblo natal. Fue un joven hogareño y apegado a su entorno familiar. Cálido. Poseía un estrecho vínculo con sus hermanos que alimentaba compartiendo durante vasto y agradable tiempo en contacto con la naturaleza. No obstante lo distinguía la fortaleza de su carácter. Trabajó en una estancia rural conocida en Lobos como la estancia de la familia "Merlín", al tiempo que auxiliaba a su madre en las tareas propias del campo. También realizó otras labores no formales. Para cumplir con el entonces servicio militar obligatorio se incorporó al Ejército el 17 de marzo de 1981. Sirvió como soldado clase 62 en la compañía "B" Piribebuy del Regimiento Infantería 6 "Gral. Viamonte" de Mercedes, Buenos Aires. Al desatarse el conflicto del Atlántico Sur, fue reincorporado y partió hacia Malvinas. Llegó a las Islas el martes 13 de abril de 1982, se lo destinó como apuntador de Fal para defender el sector Este de Puerto Argentino en la isla Soledad. Una nueva disposición lo separa de su compañero y amigo, el soldado Azcárate, y lo agrega a la compañía del Teniente 1º Raúl Daniel Abella para defender esta vez las posiciones del cerro Dos Hermanas, distante a unos10 kilómetrosde Puerto Argentino, para detener el avance enemigo hacia esta ciudad. Falleció el 14 de junio de 1982 en Puerto Argentino. Yacen sus restos en el sector Este del cementerio argentino de Darwin. Su nombre está inscripto en el muro Oeste, placa 4, línea 3. También está en el cenotafio sito en la Plaza San Martín en Retiro (Bs. As.) en la placa 25, línea 17. Fue ascendido a cabo p. m. Por ley 24950 es considerado héroe nacional. La Municipalidad de Lobos (Bs. As.) por ordenanza 1515/93 designó con su nombre la calle 411, entre 2 y 5. El Consejo Provincial de Educación impuso el nombre de "Luis Bordón" a la escuela especial de Lobos. La plaza 1310 y la "Escuela nº902", también lo inmortalizan portando el nombre del Soldado Bordón. (Información aportada por su madre, María del Carmen Molina, quien viajó en una oportunidad a las Islas Malvinas. María del Carmen relata su experiencia, destacando los sentimientos de miedo y angustia. Aduce que, objetivamente, es un reconocimiento justo que los restos de su hijo permanezcan en las tierras por las que entregó su vida; si bien desde su intimidad individual, le agradaría que su cuerpo se hallara más cerca, para poder visitarlo. Alega nunca dejar de esperarlo) El informe se elaboró en base a la entrevista a la madre del caído y a la investigación realizada por el Sacerdote Veterano de Guerra, Vicente Martínez Torrens. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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Humberto Omar Georgi*

Humberto Omar Giorgi nació el 1 de septiembre de 1962, en Ibicuy, un pueblo del sur de la provincia de Entre Ríos, al límite con Buenos Aires. Fue su inseparable compañera y única hermana: Nora Lilian, quien evoca recuerdos infantiles colmados de alegría y esperanza. A los doce años de edad, Omarsito, como fue llamado por parientes y amigos, tuvo que enfrentar un acontecimiento que empañó su idílica vida infantil: la muerte de su madre. Un fulminante derrame cerebral culminó con ella en el transcurso de sesenta días. Afortunadamente el destino reparó la pérdida y fue criado con genuino amor por la esposa de su padre. La estrechez del vínculo se veía intensificada porque ésta había sido su maestra en el primer grado de la primaria. Apasionado por el fútbol. Inició su escolaridad en el jardín de Infantes de la "Escuela parroquial" de Ibicuy y los estudios primarios en la Escuela nº 8 "20 de Junio". Concurrió a la "Escuela Nacional Mercantil" para ejercer su educación secundaria. Obtuvo el título de Perito Mercantil. Jovial, alegre, muy querido y respetado por sus compañeros de clase y otros niños del pueblo en general. Los habitantes de Ibicuy lo recuerdan entrañablemente y realizan eventos para perpetuarlo en su memoria. Una vez obtenido su título secundario, al fin pudo alcanzar su más remoto e íntimo anhelo. Lo había moldeado desde sus primeros años hasta darle la forma definitiva que se materializaba en el "Club San Lorenzo de Almagro": ser jugador de fútbol. Jugó en tercera división y en reserva; también manifestó su destreza deportiva participando del "Campeonato Entrerriano de Tenis", obteniendo el primer puesto en Gualeguay. Tuvo que abandonar su pasión por deporte porque debía realizar su servicio militar. Fue convocado por la Armada. Presto a defender nuestros legítimos derechos soberanos, fue uno de "los 1093" tripulantes del histórico "Crucero ARA General Belgrano" que sobrevivió al ataque de la Armada Imperial Japonesa a Pearl Harbor en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. La Base Naval Puerto Belgrano de Buenos Aires los vio alejarse el 16 de abril de 1982 hasta quedar reducidos a un mínimo punto en el horizonte azul, rumbo a las islas Malvinas en heroica entrega. El 2 de mayo el submarino británico Conqueror, a los 55º 24′ de latitud S y 61º 32′ de longitud Oeste, lanzó dos torpedos que explotaron y hundieron al Crucero ARA General Belgrano. Navegaba fuera de la zona de exclusión. Este héroe nacional fue uno de los 323 que ofrendaron sus vidas en las aguas del Atlántico Sur, ese infausto domingo que quedará en la memoria de todos los argentinos. Su nombre para memoria de las futuras generaciones, fue incluido en el cenotafio de la plaza San Martín en el Barrio Retiro de Buenos Aires en la placa XXIV línea 25. También en el muro Oeste placa 10, línea 2 del Cementerio argentino de Darwin. La calle sobre la cual se emplaza la institución que le impartió su educación secundaria también lleva su nombre. En la plaza principal, de la localidad de Ibicuy, cada 2 de Mayo se le rinde sentido homenaje. Sus compañeros de estudios del colegio secundario organizaron la "Comisión de Amigos de Omarsito" dedicados a perpetuarlo en la memoria, creando placas y otros adoratorios en su honor. (Aporta la información su padre Humberto Aurelio Giorgi, quien viajó a las Islas Malvinas; en esa ocasión trajo al continente tierra de nuestras Islas y en un gesto simbólico se la entregó a todos los colegios de su localidad y de la aledaña Villa Paranasito. Aduce que le generó tristeza el hecho de no encontrar la tumba de su hijo -su cuerpo yace en el mar-. Es difícil no disponer de un sitio material donde derramar una lágrima por él. "No existe ese sitio, ni en Malvinas ni en Ibicuy ni en ningún otro lugar del mundo". Son las palabras de este padre.) El informe se elaboró en base a la entrevista al padre del héroe. Algunos datos se obtuvieron en virtud del aporte del Sacerdote Vicente Martínez Torrens. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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Alejandro Pedro Vargas*

El 3 de mayo de 1962, en Capital Federal, nació Alejandro Pedro Vargas. Hijo de Salvador Antonio Vargas y Norma Juana Hernández. Fue Laura, su única hermana. Sus padres lo recuerdan como un niño cariñoso y además muy solidario con sus compañeros de escuela. Si bien mantenía un perfil bajo, se vinculaba con los niños más traviesos. Lo llamaban "Lechuzón" en referencia a sus ojos grandes. También solían decirle "equilátero". Jugaba con otros niños de su edad, andaba en triciclo y bicicleta en las cercanías al parque Avellaneda, en la Capital Federal. Una travesura que da cuenta de su temperamento acaeció cuando Alejandro tenía cinco años: quemó una casilla de madera en la terraza de la casa de su abuela quien solía matar hormigas con solvente. Alejandro quiso imitarla y la anécdota culminó en un pequeño incendio. De pequeño se sentía fascinado por Añatuya, un pueblo sito a 180 kilómetros de Santiago del Estero, del que es oriundo su padre. Allí jugaba con primos y otros familiares. Podía vérselo corriendo por los montes santiagueños escudriñando el horizonte con su honda en busca de pájaros para cazar. Inició sus estudios secundarios en el "Instituto Grilli", cursando hasta tercer año. Ansiaba ser médico. Le gustaba el deporte en general, aunque no así los profesores que pudieran adoctrinarlo. De espíritu libre y carácter sociable. Trabajó como operario en una matricería. Fue convocado por el Ejército para realizar el servicio militar. Revistó en el Regimiento Infantería 7 "Coronel Conde" de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Por aquel entonces la instrucción se hacía en un predio de Arana. Al ser dado de baja, acudió a un instituto secundario para completar sus estudios. También fue la época en que se estabilizó emocionalmente, contrayendo un compromiso formal. Cuando llegó el momento de la recuperación de Malvinas, Alejandro no estaba obligado a ir. El motivo fue una vieja cicatriz en la planta de uno de sus pies, la cual se había abierto e infectado. Fue atendido en el "Hospital Naval" donde se le extendió un documento que certificaba: "No apto para usar borceguíes". Cuando Salvador, su padre, intentó persuadirlo recurriendo al fundamento legal, Alejandro dijo: "Papá, eso no lo hago ni loco". Así fue como, en un altruista gesto se presentó. Fue transportado con su unidad a Malvinas. Llegó el 13 de abril. En la primera carta que envío a sus padres relata, entre otras experiencias, la dureza del clima y su admiración hacia el estilo colonial de Puerto Argentino. A pesar de la hostilidad descripta, destaca autosatisfacción por sortear los obstáculos que le representa la naturaleza de nuestro propio suelo. Por ejemplo, describe el hecho de extraer la turba y quemarla con fascinación. En otra ocasión, culmina una correspondencia epistolar con el siguiente párrafo, conciso, pero iluminador: "No recen por mí, recen por la paz". La zona de responsabilidad del R. I. 7 fue el sector Plata que abarcaba tres subsectores: Monte Longdon, Wireless Ridge y la Península Camber. Todos tuvieron que apoyar la posición del subsector Monte Longdon. El acta de defunción fue labrada en la ciudad de Buenos Aires por el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas el 2 de agosto de 1982. Lleva el Nº 99. El 29 de Junio de 1982, el padre del Soldado Vargas, recibió una visita trascendental. Era un ex compañero de escuela de su hijo, que casualmente también había defendido nuestras Islas Malvina Había combatido en Puerto Argentino. Tuvo el valor de enfrentarlo para relatarle el contexto en el que Alejandro pereció. Cuatro soldados se habían trasladado a la morada de un kelper. Sabían que se encontraba desocupada. En busca de algún elemento que podría serles de utilidad. De regreso de esta incursión, previamente autorizada por sus superiores, uno de los soldados pisó una mina argentina, en las cercanías del sitio donde estaba estacionada su tropa. Le impactó a los cuatro. El detalle más curioso radica en que la mina estaba fabricada para tanques de guerra. No existe explicación para el hecho de que el peso de ese soldado pudiera hacerla detonar. Este Héroe Nacional, ofrendó su vida a los veinte años de edad. Sus restos han sido identificados y sepultados en el cementerio argentino de Darwin. Su nombre se inscribió en el muro Este, placa 23, línea 18 del mismo cementerio. También lo está en el cenotafio de la plaza San Martín de Retiro, en la placa 7, línea 13. Fue ascendido a cabo p.m. Se le otorgó la medalla "La Nación Argentina al muerto en combate". En la actualidad existe una pequeña calle que circunda la Plaza Malvinas que lo honra portando su nombre, así como también, una pequeña placa en la Plaza San Martín. Aporta la información su padre, Salvador Vargas. El informe se elaboró en base a una síntesis construida a partir de la entrevista al padre del héroe, a la investigación realizada por el sacerdote R.P Veterano de Guerra de Malvinas, Vicente Martínez Torrens y a extracciones del libro: "Malvinas, Historias breves y Sentimientos" autoría de Salvador Vargas, padre del Soldado. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. El 3 de  mayo de 1962, en Capital Federal, nació Alejandro Pedro Vargas. Hijo de Salvador Antonio Vargas y Norma Juana Hernández. Fue Laura, su única hermana. Sus padres lo recuerdan como un niño cariñoso y además muy solidario con sus compañeros de escuela. Si bien mantenía un perfil bajo, se vinculaba con los niños más traviesos. Lo llamaban “Lechuzón” en referencia a sus ojos grandes. También solían decirle “equilátero”. Jugaba con otros niños de su edad, andaba en triciclo y bicicleta en las cercanías al parque Avellaneda, en la Capital Federal. Una travesura que da cuenta de su temperamento acaeció cuando Alejandro tenía cinco años: quemó una casilla de madera en la terraza de la casa de su abuela quien solía matar hormigas con solvente. Alejandro quiso imitarla y la anécdota culminó en un pequeño incendio. De pequeño se sentía fascinado por Añatuya, un pueblo sito a 180 kilómetros de Santiago del Estero, del que es oriundo su padre. Allí jugaba con primos y otros familiares. Podía vérselo corriendo por los montes santiagueños escudriñando el horizonte con su honda en busca de pájaros para cazar. Inició sus estudios secundarios en el “Instituto Grilli”, cursando hasta tercer año. Ansiaba ser médico. Le gustaba el deporte en general, aunque no así los profesores que pudieran adoctrinarlo. De espíritu libre y carácter sociable. Trabajó como operario en una matricería. Fue convocado por el Ejército para realizar el servicio militar. Revistó en el Regimiento Infantería 7 “Coronel Conde” de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Por aquel entonces la instrucción se hacía en un predio de Arana. Al ser dado de baja, acudió a un instituto secundario para completar sus estudios.  También fue la época en que se estabilizó emocionalmente, contrayendo un compromiso formal. Cuando llegó el momento de la recuperación de Malvinas, Alejandro no estaba obligado a ir. El motivo fue una vieja cicatriz en la planta de uno de sus pies, la cual se había abierto e infectado. Fue atendido en el “Hospital Naval” donde se le extendió un documento que certificaba: “No apto para usar borceguíes”. Cuando Salvador, su padre, intentó persuadirlo recurriendo al fundamento legal, Alejandro dijo: “Papá, eso no lo hago ni loco”. Así fue como, en un altruista gesto se presentó. Fue transportado con su unidad a Malvinas. Llegó el 13 de abril. En la primera carta que envío a sus padres relata, entre otras experiencias, la dureza del clima y su admiración hacia el estilo colonial de Puerto Argentino. A pesar de la hostilidad descripta, destaca autosatisfacción por sortear los obstáculos que le representa la naturaleza de nuestro propio suelo. Por ejemplo, describe el hecho de extraer la turba y quemarla con fascinación. En otra ocasión, culmina una correspondencia epistolar con el siguiente párrafo, conciso, pero iluminador: “No recen por mí, recen por la paz”. La zona de responsabilidad del R. I. 7 fue el sector Plata que abarcaba tres subsectores: Monte Longdon, Wireless Ridge y la Península Camber. Todos tuvieron que apoyar la posición del subsector Monte Longdon. El acta de defunción fue labrada en la ciudad de Buenos Aires por el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas el 2 de agosto de 1982. Lleva el Nº 99. El 29 de Junio de 1982, el padre del Soldado Vargas, recibió una visita trascendental. Era un ex compañero de escuela de su hijo, que casualmente también había defendido nuestras Islas Malvina Había combatido en Puerto Argentino. Tuvo el valor de enfrentarlo para relatarle el contexto en el que Alejandro pereció. Cuatro soldados se habían trasladado a la morada de un kelper. Sabían que se encontraba desocupada. En busca de algún elemento que podría serles de utilidad. De regreso de esta incursión, previamente autorizada por sus superiores, uno de los soldados pisó una mina argentina, en las cercanías del sitio donde estaba estacionada su tropa. Le impactó a los cuatro. El detalle más curioso radica en que la mina estaba fabricada para tanques de guerra. No existe explicación para el hecho de que el peso de ese soldado pudiera hacerla detonar. Este Héroe Nacional, ofrendó su vida a los veinte años de edad. Sus restos han sido identificados y sepultados en el cementerio argentino de Darwin. Su nombre se inscribió en el muro Este, placa 23, línea 18 del mismo cementerio. También lo está en el cenotafio de la plaza San Martín de Retiro,  en la placa 7, línea 13. Fue ascendido a cabo p.m. Se le otorgó la medalla “La Nación Argentina al muerto en combate”. En la actualidad existe una pequeña calle que circunda la Plaza Malvinas que lo honra portando su nombre, así como también, una pequeña placa en la Plaza San Martín. Aporta la información su padre, Salvador Vargas. El informe se elaboró en base a una síntesis construida a partir de la entrevista al padre del héroe, a la investigación realizada por el sacerdote R.P Veterano de Guerra de Malvinas, Vicente Martínez Torrens y a extracciones del libro: “Malvinas,  Historias breves y Sentimientos” autoría de Salvador Vargas, padre del Soldado.   * Escrito por  Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en  Malvinas.
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Algunas reflexiones sobre la desmalvinización.*

Ciertos mojones de nuestro devenir histórico acreditan plenamente que el Reino Unido de Gran Bretaña desde antaño, ha poseído intereses estratégicos en la región sudamericana. También, que para la persecución de tales fines los británicos han recurrido a la acción militar directa unas veces, y otras a sutiles habilidades diplomáticas y operaciones de índole económico-financiera. Los legendarios textos de Raúl Scalabrini Ortiz, Julio y Rodolfo Irazusta, José Luis Muñoz Azpiri y José Luis Torres se instituyen en referencias bibliográficas necesarias para dar cuenta de estas afirmaciones. Los recientes trabajos de Enrique Oliva, José Luis Muñoz Azpiri (h) y Federico Bernal nos entregan visiones actuales que las refuerzan. Cuanto menos a partir de fines del siglo XVII, los ingleses comenzaron a incursionar en la región sur continental. Las primeras irrupciones incluyeron avistamientos, reconocimientos y estudios geológicos, cartográficos, biológicos, antropológicos, etc., en el marco de una verdadera labor de "inteligencia". Si bien los británicos ocuparon militarmente el archipiélago malvinense en enero de 1833, la apelación a la maniobra militar en el subcontinente viene de tiempo antes. Pueden citarse como ejemplos la expedición sobre Montevideo, Maldonado y Colonia al mando de John McNamara, entre diciembre de 1762 y principios de 1763; la primera ocupación británica de las islas Malvinas a partir de la expedición de Byron; dos intervenciones militares (invasiones) en 1806 y 1807, y posteriormente, entre 1845 y 1848, en alianza con los franceses, aquel bloqueo que intentó violentar nuestra soberanía con una incursión ilegítima en nuestros ríos interiores. Como sostuvimos antes, la acción británica no se circunscribió estrictamente a las iniciativas castrenses, que de hecho le aportaron numerosos fracasos en la región. En forma paralela a sus avanzadas militares, los ingleses pusieron en marcha artilugios de carácter financiero en alianza con las "clases acomodadas" y con el Estado naciente, entre los que se destaca como hito significativo el pacto suscripto con la Baring Brothers en 1824, antecedente que más tarde contribuiría a la consolidación del Reino Unido como principal comprador de materias primas argentinas desde mediados del siglo XIX. Autores como Jorge Abelardo Ramos señalan que mediante este tipo de operaciones se estableció entre ambas naciones un verdadero régimen semicolonial, ratificado en plena crisis de los años treinta con la suscripción del ignominioso pacto Roca-Runciman en 1933. En aquella oportunidad, el entonces vicepresidente Julio Argentino Roca (h) expresó que la "Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico", enunciado que otro miembro de la comitiva, Guillermo Leguizamón, remató declarando que "La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad". La guerra por Malvinas de 1982 constituye para nosotros un hito histórico más en el marco de un sistema de relaciones bilaterales desiguales que nos ligaron y aún nos ligan a los británicos. La desigualdad es palmaria, ya que se trata de lazos entre un Estado central y otro periférico, con umbrales de poder claramente desemejantes. Uno de los fenómenos sociopolíticos más interesantes y reveladores que emergieron en la posguerra es, sin lugar a dudas, el dispositivo que en parte de la literatura política se ha denominado "desmalvinización". La idea de "desmalvinizar" suele atribuirse al intelectual francés Alain Rouquié. En una entrevista realizada por el recordado Osvaldo Soriano para la revista Humor en marzo de 1983, el académico manifestó que quienes pretendan evitar "que los militares vuelvan al poder tienen que dedicarse a desmalvinizar la vida argentina. Esto es muy importante: desmalvinizar, porque para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día, de rehabilitarse. Intentarán hacer olvidar la guerra sucia contra la subversión y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y manifiesta, que es la defensa de la soberanía nacional" . No obstante, nuevos estudios acreditan que la desmalvinización comenzó tiempo antes, en plena dictadura cívico - militar, ya que, entre otras circunstancias, los intereses económicos británicos en la Argentina no fueron sustancialmente afectados durante la guerra. Para algunos autores –entre los que me incluyo–, la desmalvinización no tuvo por único objetivo invalidar a los militares, sino sentar las bases para el paulatino restablecimiento de los lazos bilaterales entre ambos estados a fin de restaurar "ciertos vínculos" deteriorados por la guerra, e instituir posteriormente un nuevo engranaje económico-financiero que algunos ensayistas describieron, en términos jauretcheanos, como "el nuevo estatuto legal del coloniaje". Tal estatuto fue consagrado a través de dos acuerdos: el de Madrid, firmado el 15 de febrero de 1990, y el de "Promoción y protección de inversiones", suscripto en Londres el 11 de diciembre de 1990. Ambos se sellaron bajo la conducción del entonces canciller Domingo Cavallo, quien inmediatamente, y a fin de garantizar lo allí acordado, asumió como ministro de economía. Algunos artículos incluidos en la posterior reforma constitucional de 1994, así como numerosas leyes sancionadas ulteriormente por el Congreso, consagrarían más tarde un corpus normativo altamente desventajoso para el país. La desmalvinización constituyó así un dispositivo dentro de una estrategia más amplia, orientada a "preparar el campo" y sentar las bases para la reconstrucción del "intercambio" bilateral entre dos estados que habían confrontado bélicamente. Hay quienes sostienen que uno de los principales objetivos del dispositivo desmalvinizador se orientó a deshistorizar la guerra y desligarla del conflicto armado de 1982. Se advierte de esta forma que la estrategia impuesta desde el poder apuntó a "aislar" la guerra por las islas Malvinas de la historia de las relaciones bilaterales (desiguales) entre Argentina y Gran Bretaña. Debe tenerse en cuenta que, como señalamos antes, la causa Malvinas constituyó uno de los pilares centrales del pensamiento nacional desde principios del siglo pasado, y siempre encontró una considerable acogida en los sentimientos populares. Sin embargo, la desmalvinización no concluyó allí: la idea de que en 1982 se produjo una confrontación entre la democracia (inglesa) y la dictadura (argentina), la instalación en el inconsciente colectivo de un fatalismo que da por sentada la impotencia nacional frente a las agresiones coloniales y la categorización de los veteranos con diversas etiquetas minusvalidantes (desde "loquitos" hasta "víctimas") son otros eslabones de un fenómeno que aún espera ser abordado en mayor profundidad. *Se permite la reproducción citando la fuente. Francisco José Pestanha es escritor, ensayista y profesor universitario en la materia Derecho a la Información, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Es Director del Seminario "Introducción al Pensamiento Nacional" en la Universidad Nacional de Lanús e integrante del Observatorio Malvinas de esa universidad. Además es miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.   [1] Revista Humor N° 105, Reportaje de Osvaldo Soriano, Marzo de 1983. [2] José Luis Muñoz Azpiri, “No fue Hollywood pero tampoco Iluminados por la lástima”. En www.nomeolvidesorg.com.ar.
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Félix Ernesto Aguirre*

Félix Ernesto Aguirre, nació en Capital Federal, el 17 de Octubre de 1962.A los tres años de edad, perdió a su madre biológica y se trasladó junto a su padre, Ramón Máximo Aguirre, a Machagai; que significa "Tierra baja" en la lengua de los tobas. Sus habitantes se dedican principalmente a la producción agrícola, ganadera, y maderera.
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Omar Enrique Torrez*

El 7 de noviembre de 1962, nació Omar Enrique Torrez. Fue el mayor de los cinco hijos concebidos por Jaime Joaquín Torrez y Aida Manuela Cejas. Éstos habían emigrado de Bolivia en la búsqueda de un porvenir económico que asentara las bases de un futuro más sólido. A estos efectos, residieron en el partido de La Matanza donde Omar se escolarizó.Fue en la "Escuela nº 8", sita sobre la popular Avenida Crovara, de la localidad de La Tablada, donde se le impartieron los conocimientos pertinentes al primer ciclo.
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Adolfo Ernesto Molina*

Adolfo Ernesto Molina, nació en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, el 24 de enero de 1962. Fue el segundo de tres hermanos. Siendo la mayor Elena Beatriz y Sergio Abel, el que lo sucedió.Vivió en la provincia de Córdoba hasta los siete años de edad. Luego se trasladó junto a su familia a la Capital Federal. Un tiempo después, se establecerían en el partido de Merlo, Provincia de Buenos Aires.
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