Descripcion malvinas

Jorge Ruben Torres

Jorge Rubén Torres nació en Libertador General San Martín, un pequeño pueblo ubicado en la provincia de Jujuy, cerca del límite con Bolivia, el 29 de agosto de 1963. La actividad principal de este pueblo se constituye en torno a la producción del azúcar, a partir de la caña."Jorgito" – tal como lo llamaban en su núcleo familiar – tuvo dos hermanos. Contaba con un año de edad cuando se trasladaron a la localidad de Calilegua, localidad sita al Sudeste de la provincia de Jujuy, en el departamento Ledesma, donde transcurrió su infancia Fue muy querido por los habitantes de su pueblo. Disfrutaba al recorrerlo en todas sus dimensiones dando largos paseos en bicicleta, rodeado de yungas (selvas tropicales de montañas) en el más cándido y verde esplendor de naturaleza. Le agradaban los deportes en general, aficionado al fútbol y también a la paleta. Realizó sus estudios primarios en la "Escuela Nacional nº7"de la citada localidad. Activo, perspicaz y muy inteligente. Estas características de su temperamento lo conducían a aburrirse con facilidad durante su jornada escolar, motivo que lo inducía a cometer travesuras propias de la edad. Inició sus estudios secundarios en un colegio técnico, pero no a gusto con esta modalidad lo abandonó. Más adelante, se instalaría junto a su familia en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Allí aconteció su adolescencia. Fue un joven enérgico, que disfrutaba cada momento de la vida en su totalidad. Los fines de semana, asistía a boliches bailables. De perfil sociable para con sus vínculos, cálido en su actitud, servicial en su obrar y sumamente generoso. A pesar de que su familia atravesaba una situación económica desfavorable, él acostumbraba a llevar a amigos a almorzar. En ocasiones resignaba la mitad de su comida, para así compartirla. A los dieciséis años de edad comenzó a trabajar en una mina de metal en Jujuy. También lo hizo en una fundidora de plomo. Para realizar su servicio militar fue convocado por la Armada Argentina. Al mes de abril de 1982 su domicilio estaba fijado en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Su destino fue el Crucero ARA General Belgrano, una vez concluido su periodo de instrucción. El 16 de abril de 1982 zarpó hacia nuestras Islas Malvinas desde la Base Naval Puerto Belgrano. El Crucero entró en el área asignada el día 28. Fue atacado y hundido por dos torpedos lanzados por el submarino británico Conqueror en un punto situado a los 55º 24′ de latitud S y 61º 32′ de longitud Oeste, el 2 de mayo de 1982. Este héroe nacional ofrendó su vida a los 18 años de edad. Fue ascendido p.m., según decreto 342/95, a Cabo Segundo. Su nombre, para memoria de las futuras generaciones, fue incluido en el cenotafio de la plaza San Martín en el Barrio Retiro de Buenos Aires en la placa XI, línea 5. También en el Monumento del cementerio argentino en Darwin en el muro este, placa 22, línea 27. (La información ha sido brindada, por uno de sus hermanos, Humberto Rogelio Torres. Quien aduce que nunca viajó a las Islas Malvinas y tampoco tiene interés en hacerlo. Le resultaría una experiencia dolosa e innecesaria) El informe se construyó en base a una síntesis de la entrevista al hermano del Soldado, Humberto Rogelio Torres y a la investigación realizada por el sacerdote Veterano de Guerra de Malvinas, Vicente Martínez Torrens. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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Andrés Daniel Rodríguez

Andrés Daniel Rodríguez nació en Santo Tomé, Corrientes, el 13 de septiembre de 1963. Hijo de Hermenegildo Rodríguez y Julia Guillén. Creció rodeado de seis hermanas: Alicia, Ada Mabel, Marina Lucy, Gladys, Lilian y Norma. Residió en su pueblo natal, Santo Tomé, hasta la edad de dieciséis años. Luego se trasladaría a la provincia de Buenos Aires. Norma y Lilian fueron sus compañeras de juegos y otras experiencias indelebles de la infancia; afinidad fundamentada en la similitud de edades. Podía sorprendérselo, asiduamente, jugando al fútbol en los terrenos rurales aledaños a su hogar, en varias ocasiones, sin compañía. Pertenecía al Club Atlético Boca Juniors. Si bien su primer nombre fue Andrés (se lo llamó así en memoria de su abuelo materno) fue su segundo nombre, Daniel, el que lo popularizó entre amigos, familiares y vecinos de Santo Tomé. Realizó sus estudios primarios en la escuela: “Gobernador Ruiz”, de Paraje Atalaya, que en la actualidad lleva su nombre. Vive en la memoria de aquellos que lo conocieron, como un muchacho de agudeza mental, disciplina y constancia. Recibía admiración y afecto de todos en función de su solidaridad y carisma. Un dato curioso es la existencia de un registro material que prevé su destino. En el transcurso de su séptimo grado escribió, en la tapa de su carpeta de estudios, la letra de la canción “Sólo le pido a Dios” del músico León Gieco. Al finalizar la primera etapa de su escolaridad, se abocó al trabajo, colaborando con su padre en la actividad rural. Sensible y demostrativo, expresaba con facilidad la nobleza de sus sentimientos. Atento con los seres de su entorno, si veía afectado a alguno de sus vínculos, asimilaba empáticamente ese malestar. Su alegría fue una luz que contagiaba. Solía cantar y bailar. Activo, enérgico, versátil. Vivía con intensidad cada momento de su vida, otorgándole un valor único e irrepetible. Predispuesto a los romances. Se comprometió sentimentalmente con varias muchachas. Plasmaba su sensibilidad literaria e ímpetu adolescente, dedicándole varias horas del día a la actividad de componer versos. Elegante y detallista en la elección de indumentaria exclusiva. Desdeñaba los episodios de injusticia. Con orgullo aludía a su honor de “correntino”. Defendía su reputación y se enfrentaba virilmente a las provocaciones. En una oportunidad, presenció una situación de violencia de género. Defendió ávidamente a la mujer hostigada. Decía: “todos los hombres han nacido de una mujer”. En cuanto a inclinaciones musicales, le agradaban los “temas americanos”, un estilo musical similar al “country rock”. Y saborear los pucheros correntinos, ritual de los días sábado que compartía junto a sus hermanas. Solía distraerse en compañía de sus amigos, una vez finalizadas sus obligaciones. Ya fueran estas, labores del campo, o trabajos informales de albañilería, plomería, etc. Estudiaba mecánica para autos, se abstraía desentrañando su funcionamiento. Desde los doce años de edad, deseaba vehementemente ser propietario de un auto Renault Torino. Cuando se trasladó a la provincia de Buenos Aires tenía dieciséis años. Se hospedó en una pensión, junto a tres de sus hermanas: Ada Mabel, Lilian, y Alicia, en la localidad de Quilmes, donde se solventaba como operario en una empresa que fabricaba bulones. Al culminar su jornada laboral, miraba telenovelas acompañado de Ada Mabel. Se incorporó al Regimiento Infantería 4 para recibir instrucción militar. Marchó con su Regimiento al Teatro de Operaciones Malvinas llegando a Puerto Argentino el 27 de abril de 1982. Por aquellos días, envió una carta a su familia en la cual manifiestó su honda emoción por el hecho de defender la Patria y solicitaba que oren por su vida. A fines de marzo, ocupó las posiciones entre los Montes Harriet y Two Sisters recibiendo a partir del 31 de mayo fuego de hostigamiento diurno y nocturno. El 1º de junio su Compañía se constituyó en avanzada de combate de las posiciones de Puerto Argentino, rechazando infiltraciones enemigas en la zona. El 6 de junio se inició la etapa de defensa de los montes Harriet y Two Sisters. Como integrante de la Compañía “C”, fue su jefe de grupo, el Cabo “en comisión” Martín León. El Soldado Rodríguez luchó denodadamente contra un helicóptero enemigo, pero fue impactado en la desigual lucha. Falleció ese domingo 6 de junio en el monte Dos Hermanas, según contó el subteniente Llambías. El Registro del Estado Civil de las Personas de la ciudad de Buenos Aires, el día 5 de agosto de 1982 mediante acta de defunción 126, inscribió el fallecimiento el día 10 de junio en hora desconocida. Su cuerpo yace en el sector Este del cementerio argentino de Darwin. Para memoria de las futuras generaciones su nombre está inscripto en ese cementerio en el muro Este, placa 20, línea 3. También está en el cenotafio de la plaza San Martín, barrio de Retiro, Capital Federal, en la placa 2, línea 3. Fue ascendido p.m. a cabo. Por ley nacional 24.950 fue declarado “Héroe nacional”. Hoy, la escuela en la que realizó sus estudios primarios, un monolito en la plaza principal y una calle de Santo Tomé, llevan su nombre. (La que aporta la información es su hermana Ada Mabel Rodríguez, quien viajó a las Islas Malvinas en dos oportunidades. Por primera vez, en el año 1991, y luego en el 2003.La primera vez que visitó las Islas Malvinas, aún no había elaborado el duelo y de algún modo, esperaba encontrarlo oculto en algún sitio, o bien, lo imaginaba aún prisionero de los ingleses. En su último viaje, permaneció durante una semana, en nuestras islas. Experiencia que ha impregnado un muy buen recuerdo en su memoria y que colaboró con la efectiva elaboración de su duelo). El informe se construyó, además, en base a la investigación realizada por el sacerdote R.P Veterano de Guerra de Malvinas, Vicente Martínez Torrens. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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Víctor Raúl Núñez*

Víctor Raúl Núñez, nació el 29 de abril de 1962, en el Hospital Ferroviario, sito en la Capital Federal. Si bien algunas carencias en el plano económico caracterizaron su infancia, fue un niño rico en imaginación que se dedicaba a aplicar sus habilidades, por ejemplo, en la invención de juguetes. Fabricaba pelotas de trapo, o bien, carros de madera en los que se desplazaba tirando de una soga en compañía de sus tres hermanos e Hilda, la única mujer de la familia. Inició sus estudios primarios en la “Escuela nº30”del barrio Almirante Brown de Talar de Pacheco, sito en el distrito del Tigre. Concluyó este primer ciclo escolar, en el “Patronato de la Infancia”. Instituto en el cual permanecía pupilo, de lunes a viernes; reencontrándose con sus padres y hermanos durante los fines de semana. Una vez finalizada esta etapa, se empleó en una verdulería. Fue un joven de actitud servicial. Apto a sociabilizarse, su adolescencia se vio coloreada por la presencia de infinidad de amigos que fueron su sostén y contención. Con éstos y sus hermanos se entretenía asistiendo a boliches bailables, entre otras recreaciones juveniles. De temperamento obstinado y rebelde, fueron estos dos rasgos sobresalientes en su personalidad. Al mes de abril de 1982 su domicilio estaba fijado en General Pacheco, provincia de Buenos Aires. Para realizar su servicio militar fue convocado por la Armada. Fue uno de “los1093”tripulantes del Crucero ARA General Belgrano. La Base Naval Puerto Belgrano de Buenos Aires los vio alejarse hasta quedar reducidos a un mínimo punto en el horizonte azul, rumbo a las islas Malvinas. Zarparon el 16 de abril de 1982. Doce días después, el Crucero entró en el área asignada. El 2 de mayo, el submarino británico Conqueror, a los 55º 24′ de latitud S y 61º 32′ de longitud Oeste, lanzó dos torpedos que hundieron el Crucero ARA General Belgrano. Navegaba fuera de la zona de exclusión. Este héroe nacional fue uno de los 323 que ofrendaron sus vidas en las aguas del Atlántico Sur, ese infausto domingo, que quedará en la memoria de todos los argentinos. Tenía 20 años de edad. Fue ascendido p.m., según decreto 342/95, a Cabo Segundo. Se incluyó su nombre en el cenotafio de la plaza San Martín en el Barrio Retiro de Buenos Aires, en la placa IX, línea 13. Idéntica acción se reprodujo en el Monumento del cementerio argentino en Darwin en el muro Oeste, placa 16, línea 27. Uno de los salones de un colegio, sito en la localidad de General Pacheco, hoy lleva el nombre de Víctor Raúl Núñez, al igual que una calle en Benavides, distrito del Tigre. (Brinda la información su hermana Hilda del Valle, quien no viajó a las Islas Malvinas, en ninguna ocasión) El informe se construyó en base al aporte de la hermana del Héroe del Crucero General Belgrano, Hilda del Valle, y a la investigación realizada por el P. Vicente Martínez Torrens Veterano de Guerra de Malvinas. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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Jorge Alfredo Maciel*

En un paraje perteneciente al partido de San Andrés de Giles, llamado Villa San Alberto, nació Jorge Alfredo Maciel. Sus padres fueron: Alfredo Maciel y Nélida Ester Fuentes. Transcurrió su infancia en este pequeño paraje bonaerense en compañía de su hermana, vecinos y otros niños, con los que compartía el candor de sus fantasías y aventuras infantiles. Su infancia aconteció en un contexto rural. Recibió su educación primaria en la “Escuela Nº23”de la misma localidad, además colaboraba con sus padres en las tareas específicas de un tambo. A los 16 años de edad, se inició laboralmente. Fue operario fabril en una empresa textil de la localidad de Cortínez, partido de Luján. Mantuvo este empleo alrededor de dos años aproximadamente. Se propuso aprender a ejecutar un instrumento: la guitarra. Durante sus ratos de ocio, se entregaba al placer de desarrollar esta actividad. En 1981 ingresó en la Infanteríade Marina como conscripto. Realizó el período de entrenamiento en La Plata. Sudestino fue el Batallón Infantería Comando (BICO) en Puerto Belgrano, provincia de Buenos Aires. Visitó a sus familiares por última vez, el 6 de marzo. Al estallar el conflicto por Malvinas y en virtud al pedido de algunos voluntarios, Jorge, presto a defender suelo argentino, se ofreció para formar parte del Grupo de Ametralladoras 12,7; su misión consistió en la defensa de Monte Longdon. Desde allí, mediante correspondencia epistolar, informó a sus padres la posición que ocupaba y expresó la profunda admiración que despertaba en él, la belleza de nuestras Islas. El soldado Maciel, en uno de sus párrafos, manifestó con firmeza: “Como ya les dije, estoy muy contento de estar defendiendo nuestras Islas Malvinas, que ya son nuestras. Y no se preocupen por mí, que si me matan no se pierde nada”. Ante el avance del 3er Cuerpo de Paracaidista Ingleses, luego de varias horas de “ablandamiento” con artillería naval, repentinamente, una mina es detonada por un soldado británico poniendo en evidencia el avance inglés. Las ametralladoras, cuya función era brindar protección al Regimiento de Infantería Nº 7 ante un ataque por helicópteros (helidesembarco), fueron revertidas. Comenzaron su fuego en forma horizontal. Ante la enérgica defensa, las tropas de élite británicas no tuvieron más alternativa que emprender la retirada. Más tarde embistieron nuevamente. Esta vez, desde dos ángulos, sobrepasaron las posiciones. Ante las descargas recibidas de atrás, Jorge, no abandonó la posición y continuó combatiendo afanosamente. Fue alcanzado por un proyectil en la noche del 11 de junio. Los ingleses, luego de la batalla, resaltaron la actuación de dichas ametralladoras en esa altura de las islas. Hubo una diferencia numérica de tres a cinco ingleses por cada argentino que defendía ese lugar; no obstante, el resultado final fue prácticamente idéntico en cantidad de muertos y heridos para ambos ejércitos. Jorge Maciel fue condecorado post mortem con la medalla de “la Nación Argentina ala Heroica Muerteen Combate”. Pasa a ser el único héroe Nacional que tiene la ciudad de San A. de Giles y es el único Caído en Malvinas en su carácter de Soldado Conscripto que posee 2 esculturas de cuerpo entero: una de ella se encuentra en su ciudad natal y la otra en el Mercado Central. En la plaza San Martín de la ciudad autónoma de Buenos Aires, se erigió el monumento nacional a los caídos en la gesta del Atlántico, su nombre ha sido grabado indeleblemente en este monumento. También el cementerio argentino de Darwin en la placa 14, línea 8 lo honra. Una calle y un colegio con su nombre; son algunos de los homenajes retribuidos a este soldado argentino. (Aporta la información su madre, Nélida Ester Fuentes, quien viajó a las Islas Malvinas, en tres ocasiones. En la primera oportunidad, sintió la inconsciente necesidad de encontrar a su hijo en nuestras tierras, ya que su cuerpo no ha sido identificado en el cementerio. En los viajes posteriores, asumió la realidad de que no volvería verlo.) El informe se construyó en base a la investigación realizada por el Sacerdote Martínez Torres. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante dela Comisiónde Familiares de Caídos en Malvinas.
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Julio Cao: El maestro que fue soldado (por Miguel Ángel Trinidad *)

Podría referirme a la falsa dicotomía argentina -todavía no superada- sobre si la Guerra de las Malvinas constituyó la apoteosis nacional o si fue un hecho demencial del cual -merced a la victoria militar británica- obtuvimos el retorno a la Democracia. Ni la una ni la otra. La historia está llena de acontecimientos cuyos responsables se vieron trascendidos por los procesos desencadenados y sus consecuencias. Las acciones originan procesos y éstos son multidimensionales, por ello la Guerra por las Malvinas no puede ser encorsetada en análisis o etiquetas simplistas. A la maniobra del régimen militar de pretender asegurar su continuidad en el poder, mediante la recuperación de las islas, le devino el surgimiento de una causa Nacional, Popular, Histórica y de profundas raíces de resistencia al colonialismo y al imperio, ajena a la filosofía del Proceso de Reorganización Nacional (PRN). La Argentina y los argentinos no somos los mismos después de Malvinas. Podría continuar buceando en estos interrogantes y contradicciones argentinas a cuyas respuestas parece que aún se teme; especialmente aquellas referidas al por qué y a cómo perdimos esa batalla; mencionar la quinta columna que vestía uniforme y la de saco y corbata también. Pero el espacio disponible para escribir no es suficiente y el espíritu y la emoción que se respira y se percibe en este aniversario me impulsa, me compele como un imán a retrotraerme en el tiempo y rescatar un instante de ese capítulo de nuestra historia como la manera más sencilla, profunda y humana de recordar los sucesos. Lo conocí cuando ingresamos el mismo día a la milicia allá por marzo de 1981. Nos tocó la misma Compañía y el mismo grupo en el período de instrucción en Ezeiza, lugar al que llegamos luego de partir del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada localizado en la Provincia de Bs.As. Esos 52 días de entrenamiento compartimos sudor, bromas, anécdotas, aguante y la esperanza tan peculiar de colimbas que era la llegada del franco tan esperado, la expectativa por disfrutar de unos cortos días de civilización puteando la inminencia del retorno al cuartel tan temido. Ya incorporados a la monocromática vida cuartelera, un día en el regimiento, me pidió que le tomara la consabida fotografía de conscriptos: con uniforme de combate, casco y fusil. Se la tomé con una Nikon que todavía, vetusta, me acompaña. No se la pude entregar entonces. En esos tiempos revelar un rollo de fotos llevaba semanas. Cuando finalmente las revelé, él ya no estaba con nosotros. Se había ido en la primera baja, a los seis meses, porque era casado y como tal, sujeto del beneficio de finalizar antes el servicio militar. También era maestro de primaria y volvía a ejercer. Yo me quedé hasta la última baja: destino de los que se portan mal, o de aquellos que tenían destinos "privilegiados" como ser asistente u oficinista de la Plana Mayor. A estos últimos pertenecí. Los vituperados soldados que escribíamos con la Olivetti en las oficinas. En fin, los que nos capeábamos las guardias, los "bailes y la vida de infante en el cuartel. El amanecer del 2 de abril nos sorprendió de igual manera a todos. No intuíamos que nuestro destino sería Malvinas, pero la lectura realista de las circunstancias nos decía que la tan esperada "baja" no llegaría en las 3 semanas que restaban. Alguien -que había fungido como tesorero en la "vaquita" que desembocaría en una noche de bacanal, en una cantina de la Boca para festejar el fin de la vida militar- impulsado por el sentido común, empezó a restituir los escasos pesos reunidos. La sorpresa ante la recuperación de las Islas dio paso a la especulación y a ser testigos del retorno de los excolimbas de la clase 62 que ya se habían ido de baja. Parado en la puerta de mi oficina lo vi regresar. Me contó que pronto iba a ser padre y otras cosas acerca de la Escuela donde enseñaba. Ya faltaban pocas horas para embarcar a nuestro destino malvinero; ya lo sabíamos, no constituyó una sorpresa pues la instrucción para movilizarnos había llegado en un radiograma el 8 de abril. Todo era un frenesí de idas y venidas. La tarde del sábado 10 de abril, horas antes de nuestra partida, le dije: "Che, vos podes quedarte. Sos casado, vas a ser padre, tu esposa está embarazada ... podés hablar con alguien, andá, hacé la prueba". El paso del tiempo hizo mella en mi memoria y no puedo recordar por qué no hizo la gestión. Si fue porque quiso ir como voluntario o por que la convocatoria le marcó un camino ineluctable. No lo supe. Puede también que un inconsciente llamado de la historia haya influido en su decisión. O tal vez ambas. Así con una mezcla de expectativa y resignación a cuestas embarcamos los "bondis" requisados de la línea 55 que nos trasladaron hasta el Aeropuerto Militar de El Palomar. Las dudas se tornaron convicciones, la tristeza se volvió euforia, el temor se transmutó en asombro, la incertidumbre inicial en certeza. Estábamos yendo a Malvinas, íbamos -pasara lo que pasara- a formar parte, aunque sea con una coma, de la historia de nuestro país. No sospechábamos que al regreso ni las gracias, y que el silencio y el ocultamiento sería la bienvenida del Estado Argentino. No nos imaginábamos que muchos de los que especularon con Malvinas y prendían una escarapela en sus solapas luego voltearían sus rostros al vernos; tiempo después supe que los soldados que regresan de una batalla perdida son el espejo donde se reflejan las frustraciones de una sociedad. Si la memoria con el paso de los años no me escarcea datos, en Malvinas él fue destinado al grupo de Comunicaciones de la Compañía Comando. No compartimos la misma posición en las trincheras y "pozos de zorro" aunque sí estábamos ubicados en la misma área, al sur de Puerto Argentino, al este del Monte Sapper Hill y con el mar de frente. Nos vimos varias veces. Hablamos del regreso, de su profesión, de sus alumnos, de sus expectativas, de las mías. La posibilidad de guerra se había mudado en realidad, el regreso con vida en esperanza. En las interminables horas de espera de cada día los proyectos de vida al retorno al continente, a casa, eran la motivación sucedánea de la comida caliente y una buena cama ausentes. El viernes 11 de junio constituyó para todos una fecha clave. Ese día Juan Pablo II llegaba a Buenos Aires. Seguimos por radios los detalles de la visita. Más que la emoción que contagiaban las noticias, crecía en nosotros la convicción -ingenua de quienes desconocíamos las vicisitudes de la Historia- de que esa noche, al menos, los ingleses cesarían en sus ataques. Craso error. Aproximadamente a las 21 horas empezó el fuego más intenso que hasta ese día había tenido lugar en toda la campaña de la Guerra de las Malvinas y que se constituyó en el inicio del ataque final sobre Puerto Argentino. Al ya consuetudinario bombardeo de la artillería naval se le sumó el fuego de la artillería de campaña procedente de Monte Kent y otras colinas que circunvalaban el anillo montañoso de Puerto Argentino. Los batallones de paracaidistas británicos y regimientos escoceses, y el 42 y 45 Comando iniciaron su avance contra las posiciones de los regimientos 4 de Monte Caseros, 6 de Mercedes y especialmente contra las unidades del 7 de La Plata y del BIM 5 en esas montañas. El fuego alcanzó el casco urbano de la capital malvinera. Nuestro grupo, una suerte de "armada brancaleone", rejunte de los oficinistas de "Plana Mayor", "Comunicaciones" y asistentes huérfanos de jefes, nos apiñábamos esa noche en un galpón con forma de hangar en los bordes de lo que constituían las últimas casas de las afueras de Puerto Argentino, debido a que tuvimos que abandonar las posiciones frente al mar a causa de las lluvias que habían inundados nuestras trincheras días antes. Entre explosión y explosión salimos todos de regreso hacia las posiciones contiguas al mar y al monte Sapper Hill. De repente, mi jefe -el entonces Tte. 1ro José Luís Blanquet- me avisa que por órdenes del jefe de Operaciones (Mayor Berazay) de nuestra Unidad, teníamos que acompañar a un contingente del Regimiento, compuesto por la Compañía de Infantería A y algunos grupos informes, a dar apoyo al Regimiento 7 de La Plata que estaba combatiendo duramente en Mount Longdon . Más tarde se dijo que íbamos a pasar por Moody Brook rumbo al área de Longdon o Wíreless Ridge. Me empecé a preparar. Curiosamente el Ejército Argentino no tenía provista mochilas para sus tropas. Cargábamos los incómodos bolsones porta-equipos. Mi mochila la había hallado en una de esas incursiones a las casas abandonadas de los kelpers. Era del Ejército inglés de la época de la II Guerra Mundial.... Mochila al hombro en el pandemónium que tenía lugar bajo el fuego incesante británico deambulábamos esperando la orden de encolumnarnos hacia el destino. La idea de ir al encuentro directo con las tropas enemigas iba tomando cuerpo en nuestras mentes. Todos los miembros de la Compañía "A" iban con lo puesto, el fusil, municiones y a lo sumo el morral con los elementos/cubiertos para comer y una manta cruzada en bandolera, lo cual asemejaba a la estampa de los antiguos soldados de la Ira Guerra Mundial. De repente el Teniente 1ro me avisa que finalmente nosotros, los escasos 4 miembros del Grupo Inteligencia no iríamos a ese sitio. Sería el Grupo de Operaciones al mando del Mayor Berazay quienes finalmente acompañarían el contingente. Al contingente se sumó, entre otros, el grupo de un Sargento constituido a las apuradas en el grupo "Misilero" armados con los misiles SAM 7 soviéticos que el Coronel Kadafy había enviado como muestra de su apoyo a la Argentina. En ese grupo iba Julio Cao. El Soldado Cao a quien se refiere esta historia. Empezamos a ayudar como diera lugar a los soldados de la Cia. "A" que partían, acarreando cajones de municiones y otras vituallas hacia una suerte de acoplado improvisado tirado con tractor. El terreno estaba totalmente cubierto de hielo resbaloso y traicionero. El fuego enemigo arreciaba y la noche se iluminaba con bengalas y con el estallido de los cañonazos que caían entre las piedras cerca de nosotros multiplicándose en más esquirlas. Más tarde el fuego de la artillería enemiga sería más intenso aún. Todo era confusión y ruidos estruendosos cuando de repente una voz conocida me saludaba. Era la de Julio Cao. Aún después de más de un cuarto de siglo puedo recordar diamantinamente sus palabras: "Trini -me dijo- me voy con el grupo del Sargento Moreno, parece que nos mandan a Moody Brook o Monte Longdon. ¿Te acordás de la foto que me tomaste en el regimiento? Bueno, mirá, si no vuelvo, te pido que se la entregues a mi familia". Le contesté sorprendido y con un dejo de quién no da crédito a una afirmación: "Andá....no digas boludeces. Que nada te va a pasar. Dejate de joder". Me volvió a insistir. Entonces le prometí que sí, que así lo haría. No sólo no podía negarme a una solicitud de semejante naturaleza, sino que además él me lo decía con una truculenta convicción, la convicción de aquellos que saben que marchan a la muerte. Nos fundimos en un fortísimo abrazo y entonces él partió con el contingente en el que si no hubiese habido un cambio de orden de último momento, también yo lo hubiera engrosado. No puedo establecer con certeza si fue la madrugada del domingo 13 de Junio o amaneciendo el 14, pero recuerdo que desde nuestra posición en una "casamata" pudimos -junto con Blanquet y los suboficiales Villanueva y Villalba- oír por el sistema de radio comunicación que en el contraataque para recuperar la cima de una colina, Wireless Ridge creo, Julio Cao había caído. Según contaron los muchachos de la Cia. "A" parece que fue impactado bajo un fuego contundente, algunos decían sin precisión que fueron disparos de fusiles otros dijeron que un misil o cohete anti personal o algo así. Allí quedo el Soldado Cao. El Maestro de primaria. No cumplí pronto la promesa hecha esa noche de prolegómenos de muertes. Lo hice 2 años después cuando logré ubicar a su viuda y le entregué la única foto de Julio como soldado. Nunca más supe de su familia, hasta que el año 2006 lejos de la patria, en Guatemala, una noche en mi casa en una cena con compatriotas amigos, el Embajador argentino mencionó a la madre del Soldado Cao que, apoyada por la cancillería argentina, había viajado a Londres hace unos años donde tuvo un encuentro con los padres de un soldado británico caído. Supe que una escuela lleva su nombre. Y recordé que todavía debo guardar en algún rincón de la casa de mi madre, en Buenos Aires, el negativo de esa foto. La buscaré y haré un cuadro con su fotografía y se la haré llegar a esa madre, que bien pudo haber sido la mía. Pues si la mano de Dios hubiera dispuesto otra cosa, tal vez quien esto escribe hubiera acompañado también el contingente que fue a intentar recuperar Longdon esa noche. Pasaron muchos años y su recuerdo de tanto en tanto me visita. Sucedieron muchas cosas en Argentina y con los veteranos de Guerra. Cambiaron también los lugares, situaciones y países diferentes como destino transitorio de expatriado en los avatares de quién esto escribe, pero el recuerdo de ese soldado que fue Maestro siempre está presente. Su vida y sus sueños se truncaron hace casi tres décadas. Su impronta quedó en su familia, en los recuerdos de sus compañeros. Hoy una Escuela lleva su nombre, allí en un barrio de La Matanza. Me gustaría algún día conocer esa Escuela, llevarles un gran cuadro con la fotografía de Julio soldado y contarles a los chicos este pedazo de recuerdos del Soldado Cao, un maestro de primaria que no pudo volver a dar lecciones de historia a los pibes porque él está en las páginas de la Historia de nuestra Patria. De una historia que aún aguarda ser asumida con sus debe y haber, que espera ser mejor conocida y que contiene las respuestas a nuestro dolor, frustraciones y a nuestras esperanzas. *Ex soldado combatiente en las Islas Malvinas, perteneció a la Compañía Comando del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 Grl Belgrano con asiento en La Tablada, Provincia de Buenos Aires.
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Sergio Omar Azcarate*

Sergio Omar Azcarate nació en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 11 de agosto de 1962. Fue el mayor de los tres hijos que resultaron del matrimonio de Omar Azcárate y de Haydee del Carmen Díaz, siendo sus hermanos Marcelo Fabián y Silvina Alejandra Viviana. Residía en la casa paterna de Berro 656. Cursó los estudios primarios en la "Escuela Nº11"y los secundarios en el "Colegio Nacional" de Lobos. Expresó su naturaleza deportiva, amando el fútbol y el vértigo del automovilismo. Son sus amigos, profesores y otros conocidos, testigos de su cordialidad y carisma. Como distracción, elegía las salidas con amigos y conducir. Refiere su madre un episodio que da cuenta de su sensibilidad y facilidad para demostrar sus sentimientos; una madrugada luego de regresar de un boliche bailable, le obsequió un pimpollo de rosas, que habría quitado del jardín de alguna vecina y lo dejó a los pies de su cama. Trabajó como empleado administrativo en el taller de "Coco Pueblas" y más tarde en un desarmadero, propiedad de su padre en sociedad con el Sr. Ferdinando Menestrina, en el cual llevaba el registro de las cuentas. Fue uno de sus anhelos formar su propia familia, en vistas a esto, mantuvo un noviazgo con Viviana Conti. Fue incorporado para cumplir con el servicio militar obligatorio al Regimiento Infantería 6 "Gral. Viamonte" de Mercedes (Bs. As.) el 17 de marzo de 1981. Prestó servicio en la compañía comando "Río de las Piedras". Se le otorgó la baja en el mes de diciembre del mismo año. Desatado el conflicto del Atlántico sur fue reincorporado el 6 de abril de 1982. Cuando supo la noticia de la recuperación de Malvinas reacciono con entusiasmo. Uno a uno, despidió a todos sus vecinos y amigos. Partió hacia Malvinas el día 12 desde el aeropuerto El Palomar. Al día siguiente llegó a la isla Soledad siendo destinado a la defensa de Puerto Argentino. El 28 de mayo, en razón de la evolución de la situación (caída de Darwin – Goose Green), el Comando Superior, apreciando que el ataque terrestre inglés provendría desde el oeste de la posición, dispone que la Compañía B del Regimiento de Infantería 6, agregada al Regimiento Infantería 3 en la sección morteros pesados, ocupara una posición entre Cerro Dos Hermanas y Monte Longdon. Sergio se desempeñó como apuntador de mortero del grupo a cargo del cabo José Duarte en la zona de Monte Williams agregado al RI 3. Entre el 1 de junio y el 10 de junio, los ingleses bombardearon prácticamente sin pausas con aviones, con artillería, desde los buques y con morteros las posiciones del RI 3, RI 4, RI 6, RI 7, RI 25, BIM 5, el aeropuerto y cuanta posición ocupada rodeara Puerto Argentino. Estos bombardeos resultaron cada vez más precisos y efectivos. Además día a día aumentaron, provocando en nuestras fuerzas bajas y serios daños. En estos combates falleció según compañeros suyos, a las 8:40 del día 14 de junio de 1982. Tenía 20 años de edad. Su cuerpo descansa en el sector norte del cementerio argentino de Darwin, tumba Nº 11. El acta de defunción fue labrada en la ciudad de Buenos Aires por el Registro del Estado Civil de las Personas el 21 de abril de 1983 y lleva el Nº 311. Está archivada en el Toma 2º IMA. Su nombre fue inscripto en el muro oeste, placa 2, línea 23 de dicho cementerio. También está en el monumento nacional a los caídos en la gesta del Atlántico Sur en la placa 18, línea 28. Fue ascendido a cabo p. m. La Municipalidad de Lobos por ordenanza 1515/93 impuso su nombre a la calle 312 de esa ciudad. (Colaboró con la información, su madre, Haydee del Carmen Díaz, quien tuvo la oportunidad de viajar a las Islas Malvinas en tres ocasiones. Aduce que al principio le causaba resquemor ver aquellas tierras en las que había combatido su hijo y se le dificultaba encontrar un sentido a ese hecho. Tuvo deseos de ir, de abrazar su tumba y saber fehacientemente cuál fue el sitio exacto en que su hijo cerró los ojos por última vez). El informe se elaboró en base a una síntesis de la entrevista realizada a Haydee del Carmen Díaz, madre del héroe, y a la investigación realizada por el sacerdote R.P Veterano de Guerra de Malvinas, Vicente Martínez Torrens. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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Ramón Omar Quintana*

El 13 de Marzo de 1962 en San Miguel, General Sarmiento, Provincia de Buenos Aires, nació Ramón Omar Quintana. Hijo de Pitágoras Quintana y de Hidelina Salcedo, de nacionalidad paraguaya. Tuvo una hermana llamada Elba. Creció rodeado de amistades en la localidad de Quilmes. Compartía con ellos juegos propios de los niños de su edad, le encantaba remontar barriletes. Jugaba al fútbol y pertenecía al Club Atlético River Plate. Asistió al Colegio Primario "Madre Teresa" en la localidad de Quilmes Oeste. Inició sus estudios secundarios en el "Colegio nº18"sito sobre la calle Mitre en el partido de Avellaneda. Cursó hasta primer año; luego tuvo que reemplazar el estudio por el trabajo. Tuvo la obligación de asistir a su familia, que atravesaba una delicada situación económica. Su simpatía y habilidad para divertir a las personas lo convertía en el núcleo de atención de todo evento social. Se destacaba por sus humoradas. Asistía esporádicamente a boliches bailables, porque prefería las reuniones familiares en su casa de la Calle 888 entre 806 y 807 de Quilmes, ( Buenos Aires ). Muy compañero de su madre, cariñoso. Sus comidas preferidas eran el arroz con pollo y las milanesas. Su bebida era el agua y no le agradaban las bebidas alcohólicas. Su estilo musical preferido, la cumbia. Asistía a su padre en las labores de la construcción. Fue convocado para realizar su servicio militar por el Ejército. Revistó en el Regimiento Infantería 7 "Coronel Conde". Cuando se lo incorporó al servicio residia San Francisco Solano (Quilmes Bs. As.). Llegó a Puerto Argentino el 14 de abril para defender el sector denominado Plata. Su madre lo vio por última vez el 9 de Abril, lo había intentado persuadir para que desistiera de trasladarse a las Islas Malvinas, pero él, se negó pronunciando estas palabras: "Yo voy a defender la Patria". Abarcaba tres subsectores entre ellos Monte Longdon y la península Camber. La posición, defendida por la Compañía B del Regimiento de Infantería 7 reforzado, fue atacada por el Batallón de Paracaidistas 3 con una relación de poder de fuego de12 a1. La zona de Wireless Ridge fue atacada por el Batallón de Paracaidistas 2 por medio de múltiples penetraciones que obligaron al repliegue para evitar el aniquilamiento. En estas acciones falleció el 10 de junio de 1982. Su cuerpo fue encontrado por las tropas inglesas en Teal Inlet (Isla Soledad) y yace en el sector este del cementerio argentino de Darwin, tumba Nº 11 de la primer hilera entre las tumbas del soldado Palavecino y Soldado sin identificar. Su nombre está grabado en el muro este, placa 19, línea 8 del citado cementerio. También en el cenotafio de la plaza San Martín de Retiro (Bs. As.) en la placa 10, primer renglón. La Municipalidad de Quilmas por ordenanza 7156/94 impuso su nombre a la arteria 888 de San Francisco Solano. También existe en esta localidad un colegio que lleva su nombre. Por ordenanza 5804/87 colocó una placa de bronce en su memoria en el cenotafio del cementerio de Quilmes. Fue ascendido p.m. acabo. Por Ley 24.950 fue declarado "Héroe Nacional". (La que aporta la información es su madre, Hidelina Salcedo, quien viajó a las Islas Malvinas en el año 1991 acompañada por su hija. Describe la emoción que le produjo el hecho de enfrentarse a la tumba de su hijo). El informe se elaboró en base a una síntesis de la entrevista realizada a la madre del Soldado, Hidelina Salcedo. * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. Parte de la información fue aportada por el P. Martinez Torrens.
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Antenor Sajama*

Antenor Sajama nació el 13 de agosto de 1963 en Huichaira, localidad sita en el departamento de Tilcara, en la quebrada de Humahuaca. Huichaira es un pequeño pueblo cuya actividad principal es la rural y consta de unas pocas viviendas dispersas, lo que evidencia una escasa población. Miembro de una familia numerosa constituida por doce hermanos. Realizó sus estudios primarios en la Escuela de Huichaira que en la actualidad recibe el nombre de: "La Rioja". De condición servicial y colaborador, auxiliaba a sus padres prestándose a realizar las labores del campo. Una de sus pasiones fue montar a caballo. Pertenecía al Club Atlético Boca Juniors, jugaba al fútbol y disfrutaba ampliamente las temporadas de carnaval en las cuales se entregaba a la música, al jolgorio y contagiar su inmensa alegría. Ejecutaba instrumentos típicos de la zona del Altiplano: quena, caja y erke. Le agradaba usar el pelo largo y salir con sus amigos, especialmente a bailar. No ingería bebidas alcohólicas. Su bebida preferida era el agua. Se lo recuerda como un joven respetuoso y cordial en el trato con sus pares. Para poder ejercer sus estudios secundarios tuvo que trasladarse a la localidad de Maymará. Con una visión concreta de su futuro y presto a consolidarse un mejor porvenir, optó por inscribirse en la Escuela Técnica de esta localidad, actividad que no pudo finalizar por el hecho de haber sido convocado al ser Se encontraba comprometido sentimentalmente en el momento comenzar la instrucción. Fue uno de los 1093 tripulantes del Crucero ARA General Belgrano. El 16 de Abril de 1982, zarpó rumbo a las islas Malvinas. El Crucero entró en el área asignada el día 28. El 2 de mayo fue atacado y hundido por dos torpedos lanzados por el submarino británico Conqueror, fuera de la zona de exclusión. Este héroe nacional ofrendó su vida a los 18 años de edad. Fue ascendido p.m., según decreto 342/95, a Cabo Segundo. Su nombre fue incluido en el cenotafio de la plaza San Martín en el Barrio Retiro de Buenos Aires en la placa XV, línea 6. También en el Monumento del cementerio argentino en Darwin en el muro este, placa XXI, línea 9. En la localidad de Tilcara, existe una plaza que lo conmemora y una avenida en San Salvador de Jujuy, la capital de la provincia. (La que aporta la información es una de sus hermanas, Brígida Sajama, quien no viajó a las Islas Malvinas en ninguna oportunidad; comenta que una de sus hermanas pudo efectuar el viaje. Esta misma visitó un punto próximo a la zona de hundimiento del Crucero General Belgrano). * Escrito por Julia Cao, hija de Julio Rubén Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia además es empleada de TELAM SE e integrante de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
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