Las batallas de Obligado y Quebracho desde el corazón de un gaucho

guillermo_mircovichEl gaucho asomó su melena negruzca en la orilla del Paraná, corrió unos juncos que tapaban su visual, y los vio:

Ahijuna por el repecho
Vienen llegando los ingleses
Dan gritos en un idioma que nadie entiende
Que nadie entiende

Atesoró su largo cabello aferrado por una vincha hacía tras su oreja agudizó la vista, pensó…en Obligado…le hicimos precio, se dijo para si mismo…acá en Quebracho va a ser diferente se aventuró a asegurar, l os divisaba en esa penumbra que emerge del río, ahí vienen se arriesgó a balbucear, mientras sus manos acariciaban su machete de guerra.

Arriba con esos fierros
Nadie se dueble
Meneándole el sable siempre que a ellos le duele
Que a ellos le duele

Mansilla ya les había contado que los gringos se llevaron una sorpresa en la Vuelta de obligado…el Jefe Francés Trehouart había escrito a sus superiores “…siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor”,

No entiendo porque formarse todos en líneas
Ahora se entretienen
Gritan como descocidos quien los entiende
Quien los entiende

Divina providencia, te voy a dar yo, divina providencia, en argentina hay “guevos”, y eso te vamos a dar “guevos”. Salió corriendo a buscar a su superior, Mansilla esperaba este momento, el 20 de Noviembre había sido herido por golpe de  metralla en el lado izquierdo del estomago recibiendo una dolorosa fractura, pero renegando al dolor con solo un vendaje siguió esperando el tiempo de la revancha, habían pasado siete meses desde Obligado y no veía la hora de que los franceses e ingleses bajaran nuevamente por el Paraná.

Ahí estaban, a los ojos enrojecidos de furia, su inmovilidad era escalofriante, en horas tenía la revancha delante suyo.

Toditos duros parejos mirando al frente
Mirando al frente
Que los parió los gringos que se nos vienen
Que se nos vienen
QUE LOS TIRÓ LOS GRINGOS…HIJUNA GRAN SIETE

Esta vuelta, Juan Bautista Thorne no estaba al frente del grupo, Mansilla  mismo lo encabezaba, Thorne estaba en el centro no había forma de correrlo, quería cobrarse las heridas que Obligado le había dejado, algunas fuerzas de carabinas y dos baterías,….a mi me dejaron sordo…sin orejas pasan por acá, en total 17 cañones, 600 infantes y 150 carabineros, en otro de los extremos estaba el batallón de Santa Coloma ¡¡ Viva la Soberana Independencia Argentina!!, grito Mansilla, Sarmiento, Félix Frías, Echeverría, Rivera Indarte, los hermanos Varela en Uruguay temblaban, el gaucho se ajustó la vincha, sus ojos apenas asomaban entre la vincha y su pelaje, los labios apretados formaban una línea, ahí los tenía.

Mansilla dio la orden, sobre los altos emplazamientos la artillería federal se hacía un festín, los anglo-franceses pasaron con la cola entre los rabos, de todo esto hay una carta:

Mi querido primo: llego al fin el día esperado, día de inmensa gloria, de imperecedero recuerdo. El convoy de piratas y sus protectores, los bárbaros anglo-franceses que esperaban hace días un viento favorable, se presentaron hoy al frente de nuestros fuegos. Empezó el combate cerca de las 11 horas y duró más de tres horas. Han sufrido mucho y a mi juicio van bien escarmentados.

En el desorden que les causó nuestra artillería, dirigida con inteligencia y valor, alguno buques mercantes vararon en la costa de enfrente, y esos miserables protectores del comercio de piratas, han incendiado cuatro buques mercantes, todo esto a pesar que en el mes de abril desafiando el armamento de “Quebracho” la fragata Philomel bajo a Montevideo para solicitar ayuda, a lo cual Juan Bautista Thorne atando los cañones a la cinchas de los caballos los persiguió arduamente causándoles grandes averías.

Quebracho estaba preparado para vengar la Batalla de Obligado, lo sabían todos los patriotas, los buques enviados en apoyo de la escuadra invasora que bajaba por el Uruguay, recibieron su premio, el Lizard sufrió serias averías y quedó acribillado a balazos

Quedaran convencidos que la navegación de nuestros ríos no se hace impunemente.

Un capitán inglés fue determinante “…los buques han sufrido mucho”

El gaucho se paró en el punto más alto del acantilado, la imagen era estremecedora buques varados por todos lados, humeantes, ingleses a nado buscando hacer pie, los nuestros gritaban gritaban:

Quien los entiende, quien los entiende

Además del Fulton y la Firebrand, acompañaban a estas el vapor Gorgon, los veleros Dolphin, Procide y Fanny los vapores Alecto, Harpy Gazendi y Coquette, se hallaban fuera de combate la San Martin(inglesa) y el Lizard, pasaron cuarenta mercantes con sus mercaderías que no pudieron comercializar a pesar que algunos traidores unitarios los recibieron con ágapes espectaculares

Fue una batalla más por la Soberanía Nacional, el Capitán Santa Colona orgulloso por el desempeño de sus soldados no paraba de arengarlos ¡¡ Viva la Federación!! Seis años después su regimiento formó parte del ala derecha del dispositivo encuadrado por Rosas en la Batalla de Caseros. Una vez finalizado el combate de Caseros fue degollado fuera del campo de batalla.

Pero que importaba, el peleó y luchó por las provincias unidas del sud, en Montevideo un grupo de Argentinos con abundante whisky celebraban como una derrota la batalla argentina, por supuesto los ríos se abrieron desde 1852 para que los piratas hicieran su negocio al noroeste de nuestro país.

El gaucho se sentó al borde del acantilado, sucio, con rastros de sangre en su cara, apoyó su machete en la hierba argentina, se armó un chala, pensó en su pareja, en el futuro de sus hijos, meditó que mañana debía volver a su trabajo, eso de cosechar, que le dicen, se alegró pensando que al anochecer lo esperaban sus “gurises”, se fue caminando despacito como resignado a abandonar el lugar, que paliza le habían dado a los gringos, la gente lo iba a creer, 200 años después nos enteraríamos de estas historias.

HASTA LA VICTORIA FINAL. Legaste tarde “Che”

www. lagazeta.com.ar

José María Rosa. Historia Argentina. Tomo 5

Juan Manuel de Rosas. Manuel Gálvez

Y un especial agradecimiento a Clarín por su suplemento Genios, pero no pudimos sacar nada-

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