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HISTORIA ARGENTINA

DE LA COLONIA A LA CONFEDERACION

| José Luis Muñoz Azpiri (h) | Civilización? (1852-1916)

Los paradigmas de la Generación del 80 y el Centenario

Vintila Horia, escritor rumano, que vivió en la Argentina y en México durante años, en su libro póstumo Reconquista del Descubrimiento, sostiene que "Las dos Américas son dos razas, dos paisajes, dos idiomas, dos culturas, dos historias y dos religiones diferentes, antagónicas desde un principio. El Sur no completa a la del Norte ni ésta a aquella. Sus pasados constituyen en el fondo dos bases para dos futuros, también diferentes". Y concluye diciendo que esos dos mundos "se han formado dentro de una visión religiosa de la vida, la católica y la puritana, y en ella seguirán sus derroteros; y es lo que determinarán sus futuras idiosincrasias". Y esto nutrirá un conflicto "hasta el fin de los tiempos".
| Eduardo Rosa | Independencia (1810-1828)

5 y 6 de abril de 1811- EL PRIMER 17 DE OCTUBRE – EL PRIMER CHOQUE CON LOS INGLESES LUEGO DE 1807 *

“Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres. (…) Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de resto de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe (…) Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad (…) Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba... 
Raúl Scalabrini Ortiz
Pero no fue la primera vez; veamos lo que sucedió el 5 y 6 de abril de 1811, cuando la patria nacía:
| Guillermo Sebastián Mircovich | Independencia (1810-1828)

Éxodo Jujeño: Un Belgrano extraordinario a pesar de las ordenes de Buenos Aires. Sucedió un 23 de Agosto de 1812 a partir de las cinco de la tarde

Desde 1810 Buenos Aires después de haber elegido la junta, como lo haría durante 200 años apartando los periodos de mandato de Juan Manuel de Rosas y los de Juan Domingo Perón, pensaba diferente, por eso no es casualidad que luego de conocer los pensamientos de Belgrano lo enviaran al norte del país para organizar un ejército que tenía la orden de detener al jefe realista Tristán que bajaba desde el Alto Perú.

| Gabriel O. Turone | Condeferacion Argentina (1828-1852)

VINCULOS POCO CONOCIDOS ENTRE ROSAS, FELIPE VARELA Y PEÑALOZA

La lectura suelta de algunas obras permite echar luz sobre temas dados por concluidos. Dentro de éstos, se afirma sin objeciones a la vista que Juan Manuel de Rosas fue acérrimo enemigo de Felipe Varela y de Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza. ¿Es posible anunciar que desde el crimen de Facundo Quiroga, en 1835, jamás hayan vuelto a unir voluntades estas tres figuras del federalismo argentino en pos de la soberanía nacional?

| La Gazeta Federal | Condeferacion Argentina (1828-1852)

Pepa "La Federala"

El siguiente documento de 1844, da cuenta de las acciones y vicisitudes de Pepa la Federala:

¡VIVA LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA! ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!

Buenos Aires, Marzo 19 de 1844. Año 35 de la Libertad, 29 de la Independencia y 15 de la Confederación Argentina.

La alférez graduada de Caballería, doña Pepa la Federala: Solicita el ajuste de sus sueldos, haciendo una breve reseña de sus servicios y acciones de guerra en que se ha hallado, citando varios jefes para los efectos consiguientes y obtención á las gracias que la munificencia de S. E. ha sabido acordar al ejército,

| Eduardo Rosa | Colonial (hasta 1810)

Cuando Inglaterra quiso apoderarse de TODA América y de como un vasco cojo, manco y tuerto se lo impidió

La historia que los ingleses prohibieron contar

 

Hace casi 300 años un Rey inglés decidió quitarle a España todos sus dominios en América.

Desde México hasta Tierra del Fuego.

PERONISMO

| Guillermo Sebastián Mircovich | Peronismo (1943-1955)

LA JUVENTUD PERONISTA

Un sinfín de diferentes historias corren por muchos libros escritos en el tema que analizamos, de cada uno de ellos se pueden obtener infinidades de referencias ciertas y algunas anecdóticas que hacen aún mas resaltar las narraciones a las que trataremos de describir en unas pocas líneas.

| Eduardo Pintos Saraiva | Peronismo (1943-1955)

El ATLAS como formato de integración regional de avanzada (I Parte)

En estas líneas, que pueden ser tomadas como una producción poco objetiva mirada con determinados prismas, propongo sintetizar uno de los intentos de integración Latinoamericana que más llamó mi atención: la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS).
| Guillermo Sebastián Mircovich | Peronismo (1943-1955)

Hablemos del Campo Argentino (Desde Rivadavia hasta Perón)

El “ compañero” Rivadavia comenzó a ejecutar sus deberes a partir de 1825, de común acuerdo con la corona británica, era sabido que se estaba gestando un movimiento contra los reyes de España con una campaña libertadora que ya había conseguido ganar un lugar en sus primeros pasos.

| Francisco Pestanha | Volvió Peron (1972-1976)

Un matrero consagrado a la Historia * (Breve reseña sobre la vida y la obra de Fermín Chávez)

“En verdad, la Nación y todo proyecto nacional, en el mundo de la periferia siempre fueron objetos de campañas destinadas a mantener el dominio o a conquistarlo. Los Argentinos sabemos bien como funcionó el famoso dilema Civilización o Barbarie blandido como verdad científica. Hoy aquel primer termino de la vieja disyuntiva ha sido reemplazado por modernización, eficientismo, o poder tecnológico, contra el que no se puede”.

F. Chávez

Carta del Che a Sábato (12-04-1960)

A pocos meses deinstaurada la Revolución Cubana, Ernesto Sábato intentaba equipararla con lallamada "Revolución Libertadora" que en 1955 derrocó al gobierno deJuan Perón elegido democráticamente en nuestro país. El Che le respondió conestas líneas.

12 de Abril de 1960

Sr. Ernesto Sábato Santos Lugares

Argentina.

Estimado compatriota:

Hace ya quizás unos quince años, cuando conocí a un hijo suyo, que ya debe estar cerca de los veinte, y a su mujer, por aquel lugar creo que llamado "Cabalando", en Carlos Paz, y después, cuando leí su libro Uno y el universo, que me fascinó, no pensaba que fuera Ud. -poseedor de lo que para mí era lo más sagrado del mundo, el título de escritor- quien me pidiera con el andar del tiempo una definición, una tarea de reencuentro, como Ud. llama, en base de una autoridad abonada por algunos hechos y muchos fenómenos subjetivos.

Fijaba estos relatos preliminares solamente para recordarle que pertenezco, a pesar de todo, a la tierra donde nací y que aún soy capaz de sentir profundamente todas sus alegrías, todas sus desesperanzas y también sus decepciones.

Sería difícil explicarle por qué "esto" no es Revolución Libertadora; quizás tendría que decirle que le vi las comillas a las palabras que Ud. denuncia en los mismos días de iniciarse, y yo identifiqué aquella palabra con lo mismo que había acontecido en una Guatemala que acaba de abandonar, vencido y casi decepcionado. Y, como yo, éramos todos los que tuvimos participación primera en esta aventura extraña y los que fuimos profundizando nuestro sentido revolucionario en contacto con las masas campesinas, en una honda interrelación, durante dos años de luchas crueles y de trabajos realmente grandes.

No podíamos ser "libertadora" porque no éramos parte de un ejército plutocrático sino éramos un nuevo ejército popular, levantado en armas para destruir al viejo; y no podíamos ser "libertadora" porque nuestra bandera de combate no era una vaca sino, en todo caso, un alambre de cerca latifundiaria destrozado por un tractor, como es hoy la insignia de nuestro INRA. No podíamos ser "libertadora "porque nuestras sirvienticas lloraron de alegría el día que Batista se fue y entramos en La Habana y hoy continúan dando datos de todas las manifestaciones y todas las ingenuas conspiraciones de la gente "Country Club" que es la misma gente "Country Club" que Ud. conociera allá y que fueran a veces sus compañeros de odio contra el peronismo.

Aquí la forma de sumisión de la intelectualidad tomó un aspecto mucho menos sutil que en la Argentina. Aquí la intelectualidad era esclava a secas, no disfrazada de indiferente, como allá, y mucho menos disfrazada de inteligente; era una esclavitud sencilla puesta al servicio de una causa de oprobio, sin complicaciones; vociferaban, simplemente. Pero todo esto es nada más que literatura. Remitirlo a Ud., como lo hiciera Ud. conmigo, a un libro sobre la ideología cubana, es remitirlo a un plazo de un año adelante; hoy puedo mostrar apenas, como un intento de teorización de esta Revolución, primer intento serio, quizás, pero sumamente práctico, como son todas nuestras cosas de empíricos inveterados, este libro sobre la Guerra de Guerrillas. Es casi como un exponente pueril de que sé colocar una palabra detrás de otra; no tiene la pretensión de explicar las grandes cosas que a Ud. inquietan y quizás tampoco pudiera explicarlas ese segundo libro que pienso publicar, si las circunstancias nacionales e internacionales no me obligan nuevamente a empuñar un fusil (tarea que desdeño como gobernante pero que me entusiasma como hombre gozoso de la aventura). Anticipándole aquello que puede venir o no (el libro), puedo decirle, tratando de sintetizar, que esta Revolución es la más genuina creación de la improvisación.

En la Sierra Maestra, un dirigente comunista que nos visitara, admirado de tanta improvisación y de cómo se ajustaban todos los resortes que funcionaban por su cuenta a una organización central, decía que era el caos más perfectamente organizado del universo. Y esta Revolución es así porque caminó mucho más rápido que su ideología anterior. Al fin y al cabo Fidel Castro era un aspirante a diputado por un partido burgués, tan burgués y tan respetable como podía ser el partido radical en la Argentina; que seguía las huellas de un líder desaparecido, Eduardo Chivás, de unas características que pudiéramos hallar parecidas a las del mismo Yrigoyen; y nosotros, que lo seguíamos, éramos un grupo de hombres con poca preparación política, solamente una carga de buena voluntad y una ingénita honradez. Así vinimos gritando: "en el año 56 seremos héroes o mártires". Un poco antes habíamos gritado o, mejor dicho, había gritado Fidel: "vergüenza contra dinero". Sintetizábamos en frases simples nuestra actitud simple también.

La guerra nos revolucionó. No hay experiencia más profunda para un revolucionario que el acto de la guerra; no el hecho aislado de matar, ni el de portar un fusil o el de establecer una lucha de tal o cual tipo, es el total del hecho guerrero, el saber que hombre armado vale como unidad combatiente, y vale igual que cualquier hombre armado, y puede ya no temerle a otros hombres armados. Ir explicando nosotros, los dirigentes, a los campesinos indefensos cómo podían tomar un fusil y demostrarle a esos soldados que un campesino armado valía tanto como el mejor de ellos, e ir aprendiendo cómo la fuerza de uno no vale nada si no está rodeada de la fuerza de todos; e ir aprendiendo, asimismo, cómo las consignas revolucionarias tienen que responder a palpitantes anhelos del pueblo; e ir aprendiendo a conocer del pueblo sus anhelos más hondos y convertirlos en banderas de agitación política. Eso lo fuimos haciendo todos nosotros y comprendimos que el ansia del campesino por la tierra era el más fuerte estímulo de la lucha que se podría encontrar en Cuba. Fidel entendió muchas cosas más; se desarrolló como el extraordinario conductor de hombres que es hoy y como el gigantesco poder aglutinante de nuestro pueblo. Porque Fidel, por sobre todas las cosas, es el aglutinante por excelencia, el conductor indiscutido que suprime todas las divergencias y destruye con su desaprobación. Utilizado muchas veces, desafiado otras, por dinero o ambición, es temido siempre por sus adversarios. Así nació esta Revolución, así se fueron creando sus consignas y así se fue, poco a poco, teorizando sobre hechos para crear una ideología que venía a la zaga de los acontecimientos. Cuando nosotros lanzamos nuestra Ley de Reforma Agraria en la Sierra Maestra, ya hacía tiempo se habían hecho repartos de tierra en el mismo lugar. Después de comprender en la práctica una serie de factores, expusimos nuestra primera tímida ley, que no se aventuraba con lo más fundamental como era la supresión de los latifundistas.

Nosotros no fuimos demasiado malos para la prensa continental por dos causas: la primera, porque Fidel Castro es un extraordinario político que no mostró sus intenciones más allá de ciertos límites y supo conquistarse la admiración de reporteros de grandes empresas que simpatizaban con él y utilizan el camino fácil en la crónica de tipo sensacional; la otra, simplemente porque los norteamericanos que son los grandes constructores de tests y de raseros para medirlo todo, aplicaron uno de sus raseros, sacaron su puntuación y lo encasillaron.

Según sus hojas de testificación donde decía: "nacionalizaremos los servicios públicos", debía leerse: "evitaremos que eso suceda si recibimos un razonable apoyo"; donde decía: "liquidaremos el latifundio" debía leerse: "utilizaremos el latifundio como una buena base para sacar dinero para nuestra campaña política, o para nuestro bolsillo personal", y así sucesivamente. Nunca les pasó por la cabeza que lo que Fidel Castro y nuestro Movimiento dijeran tan ingenua y drásticamente fuera la verdad de lo que pensábamos hacer; constituimos para ellos la gran estafa de este medio siglo, dijimos la verdad aparentando tergiversarla. Eisenhower dice que traicionamos nuestros principios, es parte de la verdad; traicionamos la imagen que ellos se hicieron de nosotros, como en el cuento del pastorcito mentiroso, pero al revés, tampoco se nos creyó. Así estamos ahora hablando un lenguaje que es también nuevo, porque seguimos caminando mucho más rápido que lo que podemos pensar y estructurar nuestro pensamiento, estamos en un movimiento continuo y la teoría va caminando muy lentamente, tan lentamente, que después de escribir en los poquísimos este manual que aquí le envío, encontré que para Cuba no sirve casi; para nuestro país, en cambio, puede servir; solamente que hay que usarlo con inteligencia, sin apresuramiento ni embelecos. Por eso tengo miedo de tratar de describir la ideología del movimiento; cuando fuera a publicarla, todo el mundo pensaría que es una obra escrita muchos años antes.

Mientras se van agudizando las situación es externas y la tensión internacional aumenta, nuestra Revolución, por necesidad de subsistencia, debe agudizarse y, cada vez que se agudiza la Revolución, aumenta la tensión y debe agudizarse una vez más ésta, es un círculo vicioso que parece indicado a ir estrechándose y estrechándose cada vez más hasta romperse; veremos entonces cómo salimos del atolladero. Lo que sí puedo asegurarle es que este pueblo es fuerte, porque ha luchado y ha vencido y sabe el valor de la victoria; conoce el sabor de las balas y de las bombas y también el sabor de la opresión. Sabrá luchar con una entereza ejemplar. Al mismo tiempo le aseguro que en aquel momento, a pesar de que ahora hago algún tímido intento en tal sentido, habremos teorizado muy poco y los acontecimientos deberemos resolverlos con la agilidad que la vida guerrillera nos ha dado. Sé que ese día su arma de intelectual honrado disparará hacia donde está el enemigo, nuestro enemigo, y que podemos tenerlo allá, presente y luchando con nosotros. Esta carta ha sido un poco larga y no está exenta de esa pequeña cantidad de pose que a la gente tan sencilla como nosotros le impone, sin embargo, el tratar de demostrar ante un pensador que somos también eso que no somos: pensadores. De todas maneras ,estoy a su disposición.

Cordialmente,

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