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HISTORIA ARGENTINA

| Ricardo González | Peronismo (1943-1955)

1816 parió una nación políticamente libre del Rey del España y de toda otra dominación extranjera y 1947, la emancipación de todo poder capitalista foráneo.

1816 fue un acto heroico de un pueblo en armas, las luchas de Belgrano, Güemes y tantos otros patriotas y el emplazamiento de San Martín al Congreso de Tucumán de romper con el vínculo colonial provocaron la declaración. Recién durante el gobierno de Rosas tuvo el carácter de festejo oficial y conscientemente de ello creó en 1835 la Aduana para proteger la industria nacional. Luchas civiles, empréstitos y otros hechos marcaron el divorcio del espíritu sanmartiniano.

HISTORIAS

DE LA COLONIA A LA CONFEDERACION
| Pablo Adrián Vazquez | Condeferacion Argentina (1828-1852)

Teniendo en cuenta la fecha del 3 de enero de 1833, donde fuerzas británicas desembarcaron en las Islas Malvinas para su ocupación y usurpación, atentando contra nuestra integridad territorial y vulnerando nuestra  soberanía, hasta los hechos del 2 de abril de 1982, en el teatro de operaciones del atlántico sur, que devinieron en la gesta de Malvinas, invitan permanentemente a reflexionar, entre otras cosas, sobre la estrecha relación entre las islas australes apropiadas por Gran Bretaña con la historia patria y nuestra conciencia nacional.

| PERON ...Vence al tiempo | Independencia (1810-1828)

Reorganización política, social y militar de las fuerzas patriotas

La sorpresa del jueves 19 de marzo de 1818

La derrota del ejército patriota en Cancha Rayada, el 19 de marzo de 1818, demostró la singular fortaleza de San Martín para sobreponerse a las más adversas calamidades. Cuando todo parecía perdido, el 5 de abril, solo diecisiete días después de Cancha Rayada, estaría nuevamente firme y erguido frente al enemigo en Maipú. "La Patria es libre" pronunciaría victorioso ese día.

HISTORIA EN EL PERONISMO

| Ricardo González | Peronismo (1943-1955)

1816 parió una nación políticamente libre del Rey del España y de toda otra dominación extranjera y 1947, la emancipación de todo poder capitalista foráneo.

1816 fue un acto heroico de un pueblo en armas, las luchas de Belgrano, Güemes y tantos otros patriotas y el emplazamiento de San Martín al Congreso de Tucumán de romper con el vínculo colonial provocaron la declaración. Recién durante el gobierno de Rosas tuvo el carácter de festejo oficial y conscientemente de ello creó en 1835 la Aduana para proteger la industria nacional. Luchas civiles, empréstitos y otros hechos marcaron el divorcio del espíritu sanmartiniano.

RESISTENCIA

| Pablo Adrián Vazquez | Resistencia (1955-1972)

Título que parece colarse en la trilogía de las famosas La reina del SurPablo Escobar, el patrón del mal; y El señor de los cielos, en realidad describe los intentos de asesinato de la Revolución Libertadora contra Juan Perón en su exilio suramericano.

| Francisco Pestanha | Peronismo (1943-1955)
“Quería yo la unidad nacional para que, cuando fuera necesario sufrir, lo sufriéramos todos por igual,
y cuando tiempo de gozar, lo gozaríamos todos por igual también”
Juan Domingo Perón.1973

En la edición del 29 de noviembre de 1951 del Diario Democracia, órgano periodístico que acompaño la labor de su gobierno[1], Perón escribe un texto que titula: “Una Comunidad Organizada”. Recordemos que los orígenes de la obra que se conoce bajo ese nombre, se remontan a aquel memorable discurso del entonces Presidente de la Nación en oportunidad de la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía acontecido en el año 1949 en la provincia de Mendoza, y cuya versión completa, “fue publicada posteriormente, ya que en la exposición hecha en tal oportunidad no fue leída en su totalidad”[2]. Según la opinión de Oscar Castellucci, los primeros 16 capítulos del texto publicado en el primero de los tres tomos que recogieran las “Actas” del encuentro, son una inserción posterior, realizada ex profeso de la edición oficial de 1950.

| Daniel Caminos | Peronismo (1943-1955)

Desde nuestros primeros días de enseñanza hemos aprendido la historia oficial que en muchos casos no tiene nada que ver con la realidad de lo que ocurrió en  días tan importantes para nuestra Patria, tanto en nuestro territorio, como en otros.. Y no queremos que sea esto el principio de discusiones sin bases sustentables, sino todo lo contrario, restablecer patrones de inicio para construir la historia popular y no una mentira de algunos pocos. Porque solo los Pueblos que conocen su verdadera historia serán “ artífices de su propio destino y no instrumento de la ambición de nadie”.

| Francisco Pestanha | Volvió Peron (1972-1976)
“En verdad, la Nación y todo proyecto nacional, en el mundo de la periferia siempre fueron objetos de campañas destinadas a mantener el dominio o a conquistarlo. Los Argentinos sabemos bien como funcionó el famoso dilema Civilización o Barbarie blandido como verdad científica. Hoy aquel primer termino de la vieja disyuntiva ha sido reemplazado por modernización, eficientismo, o poder tecnológico, contra el que no se puede”.

F. Chávez

Breve biografía del cabo y doctor José de Jesús Martínez

José de Jesús Martínez era cabo de la Guardia Nacional de Panamá, el grado más bajo del escalafón . También era karateca y aviador. Le decían Chuchú, tenía una moto Harley Davison y le gustaban las fiestas, las mujeres y el ron.

Martínez fue uno de los guardaespaldas del general Omar Torrijos, hombre fuerte del país centroamericano desde 1969 hasta su muerte en 1981 en un sospechoso accidente aéreo. Y en algún momento se lo consideró "el suboficial más influyente de América".

Antes de convertirse en el cabo Martínez, Chuchú era poeta, dramaturgo, ensayista, cineasta y profesor universitario. Se había graduado en universidades europeas y tenía dos doctorados. Hablaba cinco o seis idiomas –incluyendo latín– y a lo largo de su vida escribió 37 libros.

Nicaragüense de nacimiento y panameño por adopción, un día de enero de 1974 Chuchú aterriza con su avioneta en la base militar de Río Hato –al centro-sur del país, frente al océano Pacífico– y se inscribe como aspirante a la Guardia Nacional. Tiene 45 años y se ha afeitado la espesa barba de clochard parisino. Durante el período de entrenamiento, en la pista sólo hay dos aviones: el del general Torrijos y el del recluta Martínez.

Para entonces, mientras los instructores lo hacen trotar, arrastrarse o tirar al blanco junto a muchachos de 18 o 20 años, Chuchú ya ha publicado unos cuantos libros de filosofía, teatro y poesía: Caifás (1961), El tema de la muerte en la filosofía de Santo Tomás (1962), Introducción a la lógica moderna (1962), Juicio Final (1962), Enemigos (1962), Aquí, ahora (1963), Poemas a ella (1963), Santos en espera de un milagro (1963), La retreta (1964), Amor no a ti, contigo (1965), Poemas a mí (1966), Amanecer de Ulises (1967), One way (1967), 0 y van 3 (1970), Teatro (1971).

El futuro suboficial ha estudiado en su adolescencia en un colegio militar de Nueva York. Después, en la Universidad Católica de Chile y en la Universidad de México. Tiene dos doctorados: uno en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y otro en Matemáticas por La Sorbona.

Hasta poco antes de ingresar a la Guardia, Chuchú Martínez es catedrático de Filosofía Marxista en la Universidad de Panamá. Y no sólo es militante de izquierda, sino que ha sido opositor a Torrijos, a quien en algún momento consideró como "un típico dictador latinoamericano más".

Fue en octubre de 1968, cuando el entonces teniente coronel Torrijos derrocó al folclórico tres veces presidente electo Arnulfo Arias. Resistente al golpe junto con otros universitarios, Chuchú relatará dos décadas después que cantó "el himno nacional llorando por los efectos de los gases lacrimógenos". Después, pierde su trabajo en la Universidad de Panamá y se va a dar clases a la de Honduras, donde se exilia.

Todo esto lo sabe Torrijos, que aquella mañana de enero de 1974, ante mil reclutas formados en silencio en la plaza de armas de la base de Río de Hato, le dice:

– ¡Critíquenos! ¡Critíquenos todo lo que quiera! ¡Pero venga a conocernos! ¡Vamos a ver si aguanta! ¡Vamos a ver si todavía está aquí cuando yo regrese!

"Esta agresividad me pareció injusta", escribirá Chuchú en su libro Mi General Torrijos, publicado en 1987. "Es verdad que yo no era torrijista todavía, pero tampoco era ya anti torrijista. La cosa es que el General se iba de viaje a la Argentina... Él me estaba retando y yo aceptaba el reto".

El general viaja a Buenos Aires en visita oficial y se entrevista con su viejo amigo Juan Perón. En 1956 el tres veces presidente argentino había estado exiliado en Panamá y el jefe de su custodia era el entonces teniente Torrijos.

Y cuando el general regresa, Chuchú todavía está ahí. Sigue estando varios años más: se convierte en su guardaespaldas, ayudante, asesor, traductor y confidente. Revista en las tropas especiales creadas por Torrijos y conocidas como Machos e' Monte.

Cuando el Comando Sur de Estados Unidos establecido en la Zona del Canal de Panamá decide hacer maniobras militares para exhibir su poderío y las denomina "Operación Furia Negra", el general responde con sus propios ejercicios militares del otro lado de la cerca y las nombra, literalmente, "Operación ¡uy, uy, uy, qué miedo!".

Van juntos a Libia y Europa. Chuchú es el traductor oficial. Asiste a la ceremonia más trascendente de la historia de Panamá: la firma en Washington de los tratados Torrijos-Carter que permitirán recuperar el Canal en el 2000. Publica una antología de documentos sobre el Canal, que firma como "Cabo y Doctor José de Jesús Martínez". Participa en delicadas misiones secretas. Vuela a Honduras, Nicaragua y Belice, negocia con insurgentes colombianos y salvadoreños, lleva miles de dólares, traslada armas y líderes guerrilleros. En El Vaticano se entrevistan con el Papa y Torrijos lo presenta como ministro de Defensa... Después, asciende a sargento.

El general y el sargento aprenden uno del otro. El suboficial de formación marxista leninista asimila las enseñanzas del comandante en jefe, intuitivamente populista. Poco a poco, comprende de qué se trata la cuestión nacional. A lo largo de siete años conviven diariamente, viajan, trabajan, discuten, discrepan y complotan, pero nunca se tutean.

Chuchú se hace amigo del escritor británico Graham Greene, que viaja varias veces a Panamá porque está escribiendo una biografía sobre Torrijos. Greene es católico y Martínez es ateo. Ambos se enfrascan en interminables discusiones sobre la existencia o no existencia de Dios. El libro termina siendo más una historia del sargento que del general.

Extraño ateísmo el del izquierdista Martínez. En Mi General Torrijos escribe: "Una de las maneras de querer a una persona, es haciendo que los demás también la quieran, compartiéndola con los demás, como si de esa forma el pedazo de cariño que nos toca fuese mayor. Lo dijo un santo: el que más da, más tiene, matemáticas de Dios".

El 31 de julio de 1981 Torrijos muere probablemente asesinado por la CIA. Poco después el sargento Martínez solicita su retiro de la Guardia Nacional. Le otorgan el grado de teniente para que pueda tener una jubilación más o menos digna. Nuevamente se deja crecer la barba, adquiere el aspecto de un Hemingway tropical, vuelve a escribir.

Chuchú tuvo varias parejas. Cuentan que poco antes de fallecer en 1991, a los 61 años, intenta recordar cuántos hijos tiene de distintas relaciones. Calcula que son diez, pero no está seguro. Se le mezclan los suyos con los que son hijos de matrimonios anteriores de sus mujeres y a los que considera como propios.

* * *

En 1983 la periodista Stella Calloni me presenta en Nicaragua a la joven cónsul panameña Luz Lescure, diplomática de carrera y sensible poetisa. Y poco tiempo después Luz me presenta a Chuchú. La charla se prolonga más allá de una botella y media de whisky. Vuelvo a verlo en México en 1990 y me regala su libro de poemas Ars Amandi. No puedo recordar si es en esa ocasión o antes, en Managua, que me dice algo increíble:

– Toda la vida he sido un mediocre. Como piloto, nunca volé un avión de gran envergadura. Como karateca, sólo fui cinturón marrón. Como militar, apenas llegué a sargento... Y nunca hice el curso de paracaidismo.

Desde muchos años antes, este hombre –filósofo, políglota, poeta, miliciano– ya era una leyenda viviente en toda América Central. Pero aquí sigue siendo un total desconocido para nuestros intelectuales a la carta conferenciólogos, afiliados al club del elogio mutuo, la premiación recíproca y las escaramuzas a los codazos para salir en la fotografía, cultores orales de un concepto de Patria Grande que en la práctica no excede los límites municipales.

Por cierto, la mejor foto de José de Jesús Martínez no es la de sus clases magistrales, reconocimientos nacionales e internacionales, viajes por el mundo. Su mejor imagen está registrada en un afiche de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá: besa a un niño durante un viaje para resolver necesidades de poblaciones campesinas.

El sociólogo, periodista y dramaturgo panameño Raúl Leis –otro amigo, fallecido en abril de este año– lo recuerda así: "Aun estando cerca del poder, Chuchú no pelechó, ni se enriqueció. Aun poseyendo prestigio y premios literarios, no dejó de ser accesible. Chuchú era muchas veces una imagen fugaz de una barba blanca en motocicleta pasando raudo bajo la lluvia".

Y Stella Calloni, que lo conoció mucho más que yo, le dedica estas líneas simples y precisas: "Murió el 27 de enero, en Panamá, en un barrio popular, rodeado por su última familia, la única con que construyó una casa, un lugar. Pero él estaba solo como siempre vivió. Fue imperfectamente humano, amigo sin dobleces, niño cruel, hombre amantísimo que odiaba la rutina, como odiaba los pies atrapados en la tierra, no sobre la tierra. Amante eterno, sin amor. Padre de hijos propios y ajenos. Un escritor que se avergonzaba de su cultura y de su erudición, que hablaba como un soldado raso y salía a caminar con un amigo bajo una noche estrellada".

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