La libertad avanza...

El líder mundial por la democracia y la libertad, Joe Biden (apodado por algunos simpatizantes en nuestro país como “Juan Domingo Biden”), acaba de anunciar medidas de apoyo financieras y políticas al muy democrático gobierno de Ucrania, ante la invasión rusa a ese territorio, para enfrentar al Hitler moderno, Vladimir Putin.

Para demostrar la coherencia de los luchadores por la libertad y la vigencia de los Derechos Humanos, tan apreciados y reivindicados por la prensa libre en la Argentina, recordaremos algunos actos concretos efectuados por EE.UU., Gran Bretaña y demás miembros de la OTAN en las últimas cuatro décadas.

1982 Una flota británica compuesta por 130 buques, con armamento nuclear, misiles norteamericanos y el apoyo de las potencias europeas occidentales, parte al Atlántico Sur para liberar a los 1800 colonos británicos, amenazados en su libertad por una “dictadura bananera”. La coalición libertaria contó con el luchador por los derechos humanos Augusto Pinochet Ugarte, que les facilitó desde Chile todo el apoyo necesario.

Resultado: no sólo se liberó a los colonos británicos sino a los propios habitantes del continente, que padecían la feroz dictadura, devolviendo a los argentinos la vigencia de sus instituciones republicanas, que tanta felicidad y prosperidad han obtenido, bajo la tutela de los países amantes de la libertad. Esto ha sido reconocido entre otros, por intelectuales de la talla de Beatriz Sarlo y Jorge Lanata, que pidieron encender velitas cada año, en homenaje a la libertadora Margaret Thatcher, que nos sacó del oprobio dictatorial. Para garantizar nuestra libertad, y la de los demás países de la América del Sur, la OTAN sostiene cuatro bases militares en la Isla Soledad, por las dudas haya rebrotes de nuestra ancestral tendencia a apoyar tiranías.

1989 Tropas libertarias de los EE.UU. en número de 25.000 soldados, invadieron la República de Panamá, que se encontraba bajo la opresión del dictador Manuel Noriega. El presidente norteamericano George H. Bush y su grupo de amantes de los derechos humanos, denominaron “Causa Justa” a esa misión humanitaria.

Resultado: se depuso y encarceló al dictador panameño, luego de quemar con napalm a 5000 endemoniados panameños y destruir la población entera de Chorrillos.

• 1990 Los EE.UU. encabezan una coalición de 34 países amantes de la libertad, la democracia y los derechos humanos, para liberar a la República de Kuwait de la opresión de Irak, liderada por un ex amante de la libertad, Sadam Husein, que si bien había defendido los nobles ideales libertarios durante los años 1980 a 1988 contra el régimen despótico de Irán en alianza con los países del mundo libre, se convirtió en un monstruoso tirano luego de la ocupación de la democrática República de Kuwait.

Resultado: La operación “Tormenta del Desierto”, integrada por 350 mil soldados amantes de la libertad, logró restablecer los derechos humanos en Kuwait, aunque no pudieron impedir daños colaterales como la destrucción del puente en Nasiriya por parte de fuerzas británicas, repleto de civiles iraquíes, causando la muerte de 47 civiles y más de 102 heridos, ni los 400 muertes de civiles provocados por los norteamericanos que lanzaron dos misiles guidados por láser sobre el refugio antiaéreo de Amariya en Bagdad, ni los centenares de muertos provocados por los bombardeos británicos sobre el puente de la autopista de Faluya, un bloque de apartamentos y un mercado lleno de civiles. Pero nada pudo detener la restitución de la vigencia de las instituciones democráticas, misión en que tuvimos la suerte de participar bajo el liderazgo de Carlos Menem, con el envío de dos naves de la Armada Argentina, reconocida fuerza que protagonizó célebres acciones por la libertad, como los bombardeos a la población civil en la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, donde fallecieron alrededor de 400 personas, por culpa del tirano que los gobernaba, finalmente depuesto por los amantes de la libertad, que avanza. El premio fue nuestra inclusión de nuestro país como aliado extra-OTAN, condición aún vigente.

1991-2001 Guerra en los Balcanes. Los amantes de la libertad, encabezados por EE.UU., Gran Bretaña, Francia y demás integrantes de la OTAN (aunque también los soviéticos), participaron activamente en el desmembramiento en seis partes, de la ex República de Yugoeslavia, que había estado durante años bajo el yugo del tirano Joseph Tito. Cada parte interviniente en el conflicto alentó sucesivas “limpiezas étnicas”, tendientes a despejar el camino de la libertad y los derechos humanos, que luego fueron juzgadas como actos violatorios de los mismos.

2001/2001 La avanzada de la libertad, encabezada por EE.UU., invadió Afganistán para terminar con el régimen talibán en Afganistán (que habían sido guerreros de la libertad cuando se enfrentaron a la Unión Soviética), pero que después del 11 de septiembre devinieron en terroristas. EE.UU. exigió la entrega de Osama Bin Laden (familia asociada durante varias décadas a la familia Bush), y la igualdad de los derechos de las mujeres afganas. Lamentablemente, luego de 20 años de intensos esfuerzos (con miles de muertos), las fuerzas democráticas no pudieron enseñar a los talibanes los beneficios de la libertad, teniendo que abandonarlos a su propia suerte hace unos pocos meses bajo la presidencia de “Juan Domingo” Biden.

2003 Los cruzados de la libertad y los derechos humanos, encabezados nuevamente por los EE.UU., Gran Bretaña y otras potencias filantrópicas, ocuparon nuevamente Irak, que amenazaba al mundo con la posesión de armas de destrucción masiva, que el dictador Sadam Husein guardó tan celosamente que nunca se pudieron encontrar. A pesar de ello, las potencias libertarias lograron impedir que los iraquíes usaran el petróleo para sus fines inconfesables, distribuyendo las ganancias de su explotación entre las compañías occidentales para el disfrute de demócratas y derecho-humanistas.

Resultados: El tirano Sadam Husein fue derrocado, y posteriormente ejecutado – con el respeto de todos los protocolos jurídicos internacionales-, y las fuerzas democráticas tuvieron que suprimir la vida de millones de personas –entre desaparecidos y asesinados-, que revistaban a favor del “Eje del Mal”.

2011 Las fuerzas del Mundo Libre no podían tolerar la existencia de una autocracia en Libia, por lo que EE.UU., Gran Bretaña, Francia, y otras potencias de la OTAN, decidieron liberar a ese pueblo de la opresión, sin olvidar que el tirano Muamar Gadafi había apoyado a otros dictaduras, como la Argentina, que había intentado oprimir a los ciudadanos británicos en el Atlántico Sur. Para lograr ese objetivo, las fuerzas democráticas contaron con ciudadanos dispuestos a defender la libertad por unos pocos miles de dólares diarios, contratados por las compañías de seguridad de reconocidos defensores de los derechos humanos como Dick Cheeney, Ben Scowcroft, Donald Rumsfeld, etc., quienes lograron deponer al dictador Gadafi y asesinarlo, previa tortura y sodomización, para ejemplo de los demás tiranos del mundo. Luego de más de una década de la invasión a Libia, el mundo libre sigue distribuyendo las rentas petroleras entre las compañías occidentales, impidiendo que ese pueblo de beduinos incultos y poco afectos al respeto de los derechos individuales les de un uso incorrecto a las ganancias de la explotación de los combustibles fósiles. Y, aunque las muertes de libios se cuenten por decenas de miles, el mundo libre no renunciará hasta haber desterrado todo atisbo de impulsos tiránicos.

2011 En este mismo año, y promovido por las fuerzas de la libertad en el mundo, se produjo la insurrección democrática contra el régimen tiránico de Bashar Al-Assad, que derivó en una guerra en donde intervinieron todas las grandes potencias. Para destituir al dictador, el mundo libre financió, entrenó y condujo en las sombras, a los muy democráticos integrantes del Estado Islámico y otros grupos derecho-humanistas. A pesar de los cientos de miles de muertos y los millones de refugiados sirios que produjo la avanzada civilizatoria democrática, la intervención de las fuerzas del mal, lideradas por los rusos, obligó el retiro de las fuerzas de la libertad de Siria. Esta afrenta al mundo libre debería ser pagada, lo que explica los sostenidos esfuerzos que los defensores de la democracia - siempre liderado por los EE.UU.-, se encuentran realizando en Europa del Este, especialmente en Ucrania.

2017 Asume la presidencia de los EE.UU. un personaje poco afecto a la democracia, Donald Trump, al quien se imputa contar con el apoyo del tirano Putin. Trump no avanza en la defensa de los derechos humanos en el mundo; durante su gobierno no hay guerras, las tropas democráticas se repliegan en Medio Oriente, sólo tira unas bombas en el desierto de Siria y abate a un solo tirano iraní. Afortunadamente, las fuerzas libertarias coaligadas (Hollywood, Wall Street, Bill Gates, Mark Zukerberg, Georges Soros, entre otros), logran derrotarlo en las elecciones presidenciales de 2020, llevando a la presidencia de los EE.UU. a un reconocido defensor de la libertad, Joe Biden. Ahora sí las cosas vuelven a su lugar.

Obviamos muchas otras acciones que los defensores de la libertad vienen realizando en las últimas cuatro décadas, como los necesarios y recurrentes ataques sobre pueblos poco afectos a la democracia, como los palestinos, somalíes, etc., ni las gigantescas campañas globales a través de todos los medios, para persuadir a la ciudadanía mundial de los beneficios de adherirse al mundo libre.

Por suerte, el mundo libre cuenta hoy con un gran defensor de los derechos humanos, que podrá liderar la liberación de Ucrania de las bestias que hoy la oprimen.

Porque a pesar de la subsistencia de monstruos como Putin y otras tiranías decadentes, estamos convencidos que

¡LA LIBERTAD, AVANZA! ¡Y NADA LA DETENDRÁ!


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