Pobreza, Educación y Pensamiento Crítico

Mi marcado interés por las problemáticas culturales, socioeconómicas, las relaciones de poder entre los pueblos y las personas, me lleva a intentar dar respuesta a las cuestiones citadas en el título del artículo, planteando qué papel puede llegar a desempeñar la educación, en un contexto de globalización-exclusión.

Estas reflexiones que me permito plasmar en el papel, emergen desde mi lugar de padre y docente; desde allí, percibo que las herramientas para nuetralizar/aliviar los efectos de la inhumana hegemonía existente no son muchas, pero existen y no las debemos perder de vista. Hipotetizo que la más efectiva es formar desde la familia y la escuela, ciudadanos con pensamiento crítico; pero ello trae aparejado el compromiso ineludible de los adultos; hoy, y en un gran número,  más en crisis que los jóvenes.

eduardo_pintos_saraivaCuando hablo de formar ciudadanos con pensamiento crítico, lo hago apreciando que hoy todo tiene valor de mercado, que las sociedades se encuentran libradas a sus intereses, y que en ese mercado los excluidos “no cotizan”. Asimismo, pongo especial énfasis en la familia y las aulas por ser el génesis de la herramienta; sabiendo inclusive, que cualquier política educativa que se implemente, se encontraría sometida al modelo. Excepto, si ese modelo incluye políticas de grandeza nacional, nacionalismo cultural y participación popular.

Los excluidos en la historia de la humanidad (leprosos, enfermos, locos, indígenas, determinados grupos étnicos, “cabecitas negras”, etc) han pasado por diferentes formas de disciplinamiento espacio-temporal. En los últimos años, se excluye cotidianamente a los que no pertenecen al esteriotipo del ciudadano rubio, occidental y deportista. De modo que el mapa urbano, por ejemplo, puede ser tomado como un marco legitimador de estas condiciones de desigualdad: autosegregación en countryes y barrios privados versus asentamientos en villas miseria, favelas, rancheríos, barrios marginales o cualier otro nombre que le pongamos a la pobreza latinoamericana.

El “nosotros” y el “ellos” polarizando la realidad. Y es duro compañeros…, si sabremos de eso!!! Verdad?.

Desde la contrucción conceptual del nosotros, se contruye un ellos (diferentes, peores, inferiores, etc) son los “otros”: los que alteran la normalidad (están fuera de la norma, no están normalizados). Podríamos categorizarlos como “otredad” o “alteridad negativa”, si permiten que me haga eco de los que saben.

Todo esto viene asociado a un cambio en la esencia del conflicto. La lucha de los de abajo pasó a ser la lucha de los de afuera; de allí el cambio en la concepción del objetivo de ascenso al objetivo de inclusión[1].

Este mundo contemporáneo, es un mundo complejo y cambiante. El capitalismo aparece hoy con una nueva cara: la Globalización (para mi más tentadora, ilusoria. Perversa concretamente) y con ella, infinidad de formas salvajes de segregación.

Con características propias, diferenciables de otras etapas del capitalismo, la Globalización presenta fundamentalmente tres elementos distintivos:

  1. Las reformas de los Estados y la desregulación económico-financiera.
  2. La reestructuración productiva y el surgimiento de nuevas formas de organización del trabajo.
  3. Los procesos de regionalización e integración y la formación de grandes bloques económicos.

Bajo las condiciones totalitarias/globales actuales, se generalizan procesos de segregación social, política y cultural que podríamos vincularlos a marcados disciplinamientos en las sociedades (y vaya paradoja!!!) con gobiernos y mecanismos que ofrecen todo un panorama de libertad. Pero en definitiva, y prestando atención a la letra chica del contrato, se ejerce una democracia restringida; es allí, donde se fragmentan sectores sociales y fracturan sus intereses, modos de vida y valores, se crea desocupación, subocupación, y la tarea más social que tiene el hombre, el trabajo, se precariza a nivel de semi esclavitud, partiendo del supuesto que ésta última puede tener muchas aristas. En este contexto, se atenta contra la solidaridad del trabajador y las formas de asociación en ese ámbito. Por tal motivo, esta hegemonía genera (coincido con Gramsci en este punto) una amenaza constante de ingobernabilidad. Sumemos a esto, otras características propias de la cultura contemporánea como por ejemplo:

  • La reificación del ser humano (la “cosificación”, que sea una cosa utilizable y que consuma)
  • Ser consumidor antes de ser cuidadano (siendo que los laboratorios poseen los datos del recién nacido cuando entregan las bolsitas de obsequios, antes que el mismo Registro Civil)
  • Gran ausencia de futuro (El futuro llegó, hace rato…todo un palo ya lo ves!!!)[2]

En pocas palabras, la supervivencia del más apto como en una selva de seres humanos, como si la propuesta se empeñara en explicarnos cómo es la fórmula, para que el “hombre bueno por naturaleza” de Rousseau, se transforme en “el hombre lobo del hombre” de Hobbes.

Por ello, me permito decodificar este modelo como un fundamentalismo genocida semejante a una gran centrifugadora, donde imitar no es pertenecer, y donde las políticas educativas y la escuela, por ende, se encuentran inmersos.

La pregunta que nos hacemos hoy enfrentados con los restos del naufragio, luego de haber perseguido cantos de sirena en la “segunda década infame”; y reafirmar empíricamente el concepto weberiano que dice que la esclavitud se debe a las diferencias de formtuna; es qué hacer en un “mundo desencantado”, y con una sociedad resignada y sin utopías???.

El Zaratustra de Niesztche se horrorizaba diciendo “Me adentré demasiado en el futuro y fui presa del espanto…” Estos cambios globales, vaticinados por Ortega y Gasset a principios del siglo XX[3], no llegaron a la gran mayoría del pueblo argentino, hasta que nuestro Líder los bajó a la realidad del país y al lenguaje que todo habitante de este suelo pudo entender: “El 2000 nos encontrará unidos o dominados”.

No me canso de repetir (y lo seguiré haciendo por el dolor que me causa) aquello de los dos proyectos para la Argentina: uno capitalista, neoliberal, sectario y excluyente; y el otro nacional, inclusivo, humanitario en cuanto a derecho fundamentales. Ambos se disputan la preeminencia creo yo, desde 1810. Ninguno abandona, pero la disposición de medios y mecanismos es totalmente asimétrica. Reitero, ninguno abandona. Pero la balanza estuvo inclinada la mayor parte de nuestra historia hacian un solo lado, el lado del dueño de la balanza. Por ello, es siempre oportuno recordar que días después del 11 de marzo de 1973, el diario “La Nación” diría que: “…el viejo león sólo se ha retirado a la cueva a lavar sus heridas…”[4]

A los estados de deterioro y vulnerabilidad en que se encuentran las sociedades de América Latina y sus sitemas educativos, nuestra Patria no es ajena. Con un bombardeo de mensajes desde fuera de la educación formal ejercido por los massmedia, donde todo se reduce al poder de adquisición de bienes y servicios, el que no adquiere – no existe. No existe. Es la nada. Entonces, si como ser humano no se es nada, porque no se tiene tal o cual par de zapatillas por ejemplo, cómo no se matará por un par de zapatillas? si las mismas legitimarían existencia.

Entiendo que los adultos debemos ofrecer mayor presencia, mayor nivel de compromiso familiar, y ante la inexistencia de futuro necesitamos dar pruebas de lo posible. La familia y la escuela pueden hacerlo, deben hacerlo. En una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana, es posible!. Pero claro, cómo y qué hacer con los jóvenes, con sus angustias típicas sumadas a la falta de  ilusiones, donde las adicciones evaden las angustias y la violencia las actúa (recordemos que la violencia es directamente proporcional a las adicciones). Es dable recordar que A – dicción = sin palabras, se ha perdido la oralidad, característica identificatoria del ser humano. Este nuevo paradigma nos ha dejado sin palabras, nos animaliza, quiere que seamos cosas; cosas que no piensan, pero que consumen, que gastan.

La Educación no puede ni debe ignorar los procesos de globalización, pero tampoco debe rendirse sin más a sus dictados. Existe una relación fuerte y directa entre educación, más y mejor, con la reducción de la pobreza.

Como sabemos, un paradigma puede ser reemplazado por otro paradigma, ese paradigma que hace tanta falta, que da derechos, que reconoce, que da vida, que incluye, que hace ver a mi hermano en el “otro”, que es “profundamente humano…”.

Otro país es posible, no bajemos los brazos. Nunca fue fácil compañeros…el Peronismo propone ESE cambio de paradigma como lo hizo históricamente.

Muchas gracias.

 



[1] VILLARREAL, Juan M.: “La exclusión social en la Argentina”

[2] PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA – “Todo un palo” en “Bang Bang, estás liquidado”– Solari/Beilinson – Del cielito records.

[3] ORTEGA y GASSET, josé: “La rebelión de las masas”

[4] LABAKÉ, Juan Gabriel: “Carta a los no peronistas” – Ed. Buschi S.R.L. – Buenos Aires – Nov 1982

 


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