Evita

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17 de octubre de 1951

Escrito por Eva Perón.

Mis queridos descamisados

Es éste un día de muchas emociones para mí. Con toda mi alma he deseado estar cm ustedes y con Perón en este día glorioso de los descamisados. Yo no podré faltar nunca a esta cita con mi pueblo de cada 17 de Octubre. Yo les aseguro que nada ni nadie hubiera   podido impedirme que viniese, porque yo tengo con Perón y con todos ustedes, con los trabajadores, con los muchachos de la CGT, una deuda sagrada; a mí no me importa si para saldarla tengo que dejar jirones de mi vida en el camino.
Tenía que venir y he venido para darle las gracias a Perón, a la CGT, a los descamisados y a mi pueblo. A Perón, que ha querido honrarme con la más alta distinción que pueda otorgarse a un peronista y cm lo que acaba de decir esta tarde, que yo no terminaré de pagarle ni entregándole mi vida para agradecerle lo bueno que siempre fue y es conmigo. -Nada de lo que yo tengo; nada de lo que soy; nada de lo que pienso, es mío: es de Perón. Yo no le diré la mentira acostumbrada; yo no le diré que no lo merezco; sí, lo merezco, mi general. Lo merezco por una sola cosa, que vale más que todo el oro del mundo: lo merezco porque todo lo hice por amor a este pueblo. Yo no valgo por lo que hice, yo no valgo por lo que he renunciado; yo no valgo ni por lo que soy ni por lo que tengo. Yo tengo una sola cosa que vale, la tengo en mi corazón, me quema en el alma, Me duele en mi carne y arde en Mis nervios. Es el amor por este pueblo y por Perón. Y le doy las gracias a usted, mi general, por haberme enseñado a conocerlo y a quererlo. Si este pueblo me pidiese la vida, se la darla cantando, porque la felicidad de un solo descamisado vale más que toda mi vida.
Tenía que venir a darle las gracias a la CGT por la distinción que significa el homenaje de laurear una condecoración que es para mí el más querido recuerdo de los trabajadores argentinos. Tenla que venir para agradecerle el que hayan dedicado los trabajadores y la CGT a esta humilde mujer este glorioso día. Y tenía que venir para decirles que es necesario mantener, como dijo el general, bien alerta la guardia de todos los puestos de nuestra lucha. No ha pasado el peligro. Es necesario que cada uno de los trabajadores argentinos vigile y que no duerma, porque los enemigos trabajan en la sombra de la traición, y a veces se esconden detrás de una sonrisa o de una mano tendida. Y tenía que venir, para agradecer a todos ustedes, mis queridos descamisados de todos los rincones de la Patria, porque a sabido jugarse la vida por Perón. Yo estaba segura que ustedes sabían --como lo han sabido- ser la trinchera de Perón. Los enemigos del pueblo, de Perón y de la Patria, saben también desde hace mucho tiempo que Perón y Eva Perón están dispuestos a morir por este pueblo. Ahora también saben que el pueblo está dispuesto a morir por Perón.
Yo les pido hoy, compañeros, una sola cosa: que juremos todos, públicamente, defender a Perón y luchar por él hasta la muerte. Y nuestro juramento será gritar durante un minuto para que nuestro grito llegue hasta el último rincón del mundo: la vida por Perón.
Que vengan ahora los enemigos del pueblo, de Perón y de la Patria. Nunca les tuve miedo porque siempre creí en el pueblo. Siempre creí en mis queridos descamisados porque nunca olvidé que sin ellos, el 17 de Octubre hubiese sido fecha de dolor y de amargura, porque esa fecha estaba destinada a ser de ignominia y de traición. Pero el valor de este pueblo lo convirtió en un día de gloria y de felicidad.
Yo les agradezco, por fin, compañeros, todo lo que ustedes han rogado por mi salud. Se los agradezco con el corazón. Espero que Dios oiga a los humildes de mi Patria, para volver pronto a la lucha y poder seguir peleando con Perón, por ustedes, y con ustedes, por Perón hasta la muerte. Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria. Yo sé que Dios está con nosotros, porque está con los humildes y desprecia la soberbia de la oligarquía. Por eso, la victoria será nuestra. Tendremos que alcanzarla tarde o temprano, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
Mis descamisados: yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y les digo que estoy segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con más fuerza y con más amor, para luchar por este pueblo, al que tanto amo, como lo amo a Perón. Y les pido una sola cosa: estoy segura que pronto estaré con ustedes, pero si no llegara a estar por mi salud, cuiden al general, sigan fíeles a Perón como hasta ahora, porque eso es estar con la Patria y con ustedes mismos. Y a todos los descamisados del interior, yo los estrecho muy, pero muy cerca de mi corazón y deseo que se den cuenta de cuanto los amo."

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NOTA DIRIGIDA POR LA SRA. EVA PERON A LA CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION

Escrito por Administrator.

Junio 21 de 1951

CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION

Al Señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación:
Invoco mi calidad, honrosa como pocas para una mujer humilde, de presidenta del Movimiento Peronista Femenino, movimiento que con fervor cívico nuevo suma sus fuerzas entusiastas a la realización de la magnífica realidad nacional que es la Argentina justicialista del general Perón, para solicitar al señor presidente y, por su intermedio, a la Honorable Cámara, que entre tanto se proceda a la provincialización de los territorios nacionales que aun no han alcanzado el grado de provincias, se les acuerde sin más trámite representación parlamentaria en el Congreso de la Nación.
Es necesario, señor presidente, preparar cuanto antes a los territorios nacionales
Que aún no han alcanzado el grado de provincias, se les acuerde sin más trámite representación parlamentaria en el Congreso de la Nación.
Es necesario, señor presidente, preparar cuanto antes a los territorios nacionales para que estén en condiciones de regir sus propios destinos. Algunos lo están ya, y merecen su inmediata provincialización; a otros les falta solamente un paso. Es para estos últimos para quienes, ejercitando el derecho de peticionar a las autoridades que me acuerda el artículo 26 de la Constitución Nacional, como mujer y como Peronista, vengo a pedir que se les acuerde el derecho de tener representantes en el Congreso.
Estos representantes verán de cerca las necesidades de su pueblo. Hablarán por la propia boca del territorio. Serán la voz de la tierra, directa y clara. Dirán lo que saben, con pleno conocimiento de causa y pedirán lo que en justicia necesiten. Los territorios enviarán al Congreso hombres humildes - tal vez mejor cuanto más humildes -, pero adentrados en la realidad de sus necesidades y de sus problemas aquerenciados en la tierra que aman, anhelosos del progreso de su terruño, que se suma a la grandeza de la Argentina justicialista del General Perón. Para los territorios nacionales no ha habido  en lo institucional sino promesas y proyectos que durante mucho tiempo no se han cumplido, en nombre de preconceptos inconcebibles que postergaron la declaración de una mayoría de edad indiscutible. Pero, en nombre de la Argentina justa, libre y soberana, en nombre de una Argentina en que ninguna postergación es posible, quiero que se sacuda el polvo de las viejas carpetas y que se hagan realidad las aspiraciones parlamentarias de nuestros territorios nacionales, completando la obra de asistencia y progreso que ya ha llevado a ellos el gobierno del General Perón.
Esos representantes podrán estar en un pie de igualdad con los diputados de la nación en cuanto a sus inmunidades parlamentarias, condiciones para ser elegidos, y demás aspectos de su función. Y aun cuando dentro de nuestro sistema institucional no sea todavía posible otorgarles voto, su voz será escuchada como auténtica y clara expresión de los anhelos de los territorios nacionales.
Con todo el entusiasmo de mi condición de mujer argentina, de mujer que no olvida la obra de miles y miles de humildes mujeres territorianas que han labrado y labran la grandeza de los lejanos territorios, junto a sus compañeros, quiero, señor presidente pedir por vuestro intermedio a la Honorable Cámara que se acuerde por ley a los territorios nacionales la representación parlamentaria en el Congreso de la Nación
Dios guarde al Señor Presidente
EVA PERON

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PRIMERA CLASE DICTADA EL 15 DE MARZO DE 1951

Escrito por Eva Perón.

Es para mí un placer y un honor muy grande poder hablar a los peronistas desde esta tribuna y, sobre todo, poder hacerles llegar mi modesta voz en una de las materias más queridas para los peronistas: "La historia del peronismo". Cuando el director de la Escuela Superior Peronista me pidió que yo dictase un curso extraordinario en ella, advertí su gran importancia y quise medir la responsabilidad que significaba para mí el narrar, en cierto modo, el extraordinario capítulo de nuestra historia que estamos viviendo y que las generaciones venideras sabrán apreciar, porque en él estamos construyendo la grandeza de la Nación.

Yo me alegré, entonces, porque hablar de la historia del movimiento peronista, era, en cierto modo, recordar con ustedes, con los alumnos de esta escuela, con hombres y mujeres peronistas de corazón, todas las jornadas de lucha y de gloria de nuestro movimiento, vividas en estos pocos años, en una Patria tan cara para nosotros. Cuando el doctor Mendé me habló para que dictara esta clase, pensé que si bien significaba una gran responsabilidad, hablar de la historia del movimiento peronista era un honor para mí, que había vivido sus difíciles momentos, su gestación, sus triunfos y la culminación de sus realidades. Por eso acepté dictar este curso.

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17 de octubre de 1950

Escrito por Eva Perón.

Mis queridos descamisados:

Han pasado cinco años, y de la misma manera que en el corazón de los descamisados se han multiplicado la confianza y la fe en la doctrina y en la obra de Perón, entre el Líder y su pueblo el tiempo ha sellado, con la unidad de propósitos, la unidad de esperanzas y la unidad de acción.
Somos hoy, como queríamos ser en aquel atardecer de octubre de 1945, un pueblo libre, justo y soberano.
un pueblo que, siguiendo a su conductor, reordenó la economía, dignificó al hombre, rescató de la negación política a la mujer y creó la más perfecta democracia social de la historia contemporánea.
Somos una comunidad organizada y progresista, solidaria y unida. Disponemos de una doctrina que se nutre de las mejores reivindicaciones populares.
Tenemos un único conductor, genial e insobornable, que ha puesto su vida al servicio del pueblo y de la grandeza de la Nación.
Tenemos el mejor pueblo del mundo, sumergido de las sombras a que lo condenó una oligarquía caduca y cuya vida se ilumina con la luz justicialista de Perón.
Tenemos, finalmente, esa vanguardia descamisada de octubre que, hoy como ayer, expresa su absoluta lealtad e identidad, gritando a los restos despreciables de la antiargentina que está dispuesta a dar la vida por Perón.
... Reiteramos ante los ojos de América y del mundo nuestra inquebrantable fe justicialista.
Las conquistas sociales, que son el patrimonio de todo el pueblo trabajador y por cuya progresiva efectividad velan Perón y los descamisados, abren los amplios senderos que nos conducen al porvenir.
Somos, en un mundo convulsionado, la palabra de paz.
Somos, en una sociedad carcomida por las luchas sociales, el ejemplo de la cooperación social.
Somos, en una época de inmensos adelantos técnicos, pero que no ha querido superar aún la infamia y la vergüenza de explotación del hombre por el hombre, el ejemplo de un mundo de perfección que es el justicialismo, basado en la trabajo, en la cultura social y del capital.
Yo pregunto a mis queridos descamisados, si el.  pueblo y si Perón no deben sentirse satisfechos del camino adelantado.
Yo pregunto a los explotados de ayer, a los negados de siempre, si la transformación social argentina no es el pedestal que nos eleva sobre la indignidad de los gobiernos entreguistas, que vivieron de espaldas al pueblo y de cara a los halagos y a las propinas del capitalismo internacional. 1
Yo pregunto a los vende patrias -derrotados en aquel luminoso 17 de Octubre de 1945-, cómo no se sienten avergonzados ante la diferencia de nuestra Patria Justicialista y la que ellos encadenaban a los privilegios, al feudalismo y al capital colonizador.
Yo pregunto, finalmente, al pueblo, a los descamisados -libertadores de aquel 17 de Octubre inolvidable e histórico-, si Perón no cumplió todos los anhelos y si el Justicialismo que concreta su política y su obra redentora,
no es el camino seguro hacia la dignidad colectiva y la grandeza de la patria.
Uno de los clásicos retratos de Evita vestida de gala.
En cada una de estas preguntas, compañeros, están las bases de un balance que enorgullece porque su saldo positivo significa, en síntesis, las conquistas populares. Ese balance proclama, por la violencia de los contrastes, la grandiosidad de nuestro presente frente a la pequeñez de nuestro pasado.
Si lanzamos una mirada retrospectiva sobre el campo argentino, nos encontramos con las murallas de los trusts y de los monopolios, transformando en una condena a trabajos forzados las tareas agropecuarias del pueblo trabajador. Allí, bajo el dominio de hierro de la oligarquía terrateniente y de los monopolistas, los trabajadores del agro estaban atados a la coyunda del semi-feudalismo más cínico y más expoliador... sus derechos se regulaban por la voluntad y el capricho de las policías bravas, la prepotencia y la violencia de los propietarios y de las sociedades anónimas ... Hoy, bajo el gobierno justicialista y al impulso renovador de las vanguardias descamisadas, el campo argentino alcanzó la mayoría de edad social exigida por su capacidad de Producción, por su conciencia laboriosa y por su pasión peronista. La tierra va dejando de ser bien de renta para transformarse en bien de trabajo, los precios compensadores encienden un faro de luz y de esperanzas donde hasta ayer sólo se veían tinieblas; decenas de miles de pequeños propietarios van dando la solución a los viejos problemas del agro.
Derribamos jubilosamente los oscuros orfanatos para levantar las paredes blancas y alegres de la Ciudad Infantil, de los hogares escuelas, de los policlínicos, de los hogares de tránsito, de los hogares de las Empleadas y -de Ancianos, de la Ciudad Estudiantil, de las ciudades universitarias, colonias de vacaciones, maternidades, escuelas y comedores populares. Barrimos con nuestra escoba justicialista los ranchos y taperas y elevamos los barrios obreros, exigidos por la dignidad social de nuestras masas laboriosas. Desterramos la limosna para exaltar la solidaridad como obra de justicia.
Yo he dicho en otra oportunidad, cuál es, en mi concepto, la significación social del descamisado, que es la palanca que encontró el sueño patriótico del general Perón para mover el mundo de injusticias, de negación y de miserias que pesaba sobre los argentinos.
El descamisado, compañeros, ha dejado de ser elemento de explotación humana para convertirse en factor de progreso, de unidad nacional, de bienestar colectivo. En esto reside su fuerza y su virtud. Su fuerza, porque responde a los imperativos político-sociales que valorizan el rol de los trabajadores en la sociedad moderna. Su virtud, porque para los descamisados sus propias reivindicaciones se confunden con la Patria se, encontró a si misma y mira confiadamente hacia el Porvenir, que ha de ser, aunque tengamos que morir por ello, económicamente libre,- socialmente justa y políticamente soberana.

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EVA PERON, SEÑALA EL CAMINO DEL CIVISMO A LA MUJER ARGENTINA

Escrito por Eva Perón.

AÑO DEL LIBERTADOR GENERAL SAN MARTIN, 1950
DISCURSO PRONUNCIADO POR LA SENORA EVA PERON EL DIA 4 DE MAYO DEL AÑO DEL LIBERTADOR GENERAL SAN MARTIN, 1950, CON MOTIVO DEL ALMUERZO OFRECIDO EN SU HONOR POR EL PARTIDO PERONISTA FEMENINO DISTRITO CAPITAL FEDERAL.

Agradezco emocionada las palabras que acaban de pronunciar la delegada de la Capital, la secretaria de la Junta Metropolitana Femenina, la señora subcensista en representación de todas las compañeras, el señor ministro de Industria y Comercio, que me ha emocionado profundamente, el doctor Cámpora y el compañero Espejo.
Han estado aquí representadas las mujeres peronistas de la Capital, el Poder Ejecutivo, la Cámara de Diputados, y las fuerzas todas del trabajo por medio del Secretario General Confederación del Trabajo. Que más puede ambicionar una humilde mujer que ha abrazado la causa de los trabajadores, de los humildes de la patria, que se reúna un grupo de mujeres y de hombres de bien para levantar sus copas y brindar por una fiesta que se refiere a mi persona. Ustedes me colman de felicidad en mis sentimientos de mujer, al saber que aquí se ha tendido una mesa de amor, de camaradería, de solidaridad.
Agradezco emocionado todas las palabras que se han pronunciado, como asidísimo a las compañeros del Partido Peronista Femenino, por el Distrito Capital, por este acto simbólico, porque nos sirve también para estrechar vínculos, para aunar opiniones y para conocernos mejor, en esta empresa que hemos iniciado de colaborar y apoyar al General Perón. Y ya que el tiene como columna vertebral a la clase trabajadora, nosotras queremos ser una de las vértebras de esa columna maravillosa sobre la cual se apoya, respalda y con la cual trabaja tan tranquilo el General Perón.
Al aceptar de la Asamblea Nacional de Mujeres la inmensa responsabilidad de presidir este movimiento, lo hice porque pretendía, y pretendo, tratar de unir a todas las mujeres peronistas, y canalizar esa fuerza extraordinaria del peronismo por el camino de las fuentes creadoras, dignificadoras y grandiosas, por el sentido patriótico de la doctrina peronista. La responsabilidad era grande; no lo ignoraba, pero la acepte. Y quiero que todas las mujeres del país sepan, una vez más, que Eva Perón ama entrañablemente a todas las peronistas, a todas por igual, y aun más a aquellas que desde los más lejanos rincones de la patria trabajan con su corazón puesto al servicio del Líder de la Nacionalidad, el General Perón.
Aprovecho esta oportunidad para darles un consejo, no solo a las mujeres peronistas del Distrito Capital, sino a todas las peronistas de la República, subcensistas y censistas de todo el territorio de la Patria. Ustedes tienen una gran responsabilidad, como bien lo dijo el compañero Espejo: la responsabilidad de comprender a todas las compañeras, la de tratar de acercar a la dirección del Partido a todas los elementos capaces, peronistas de verdad, que vengan con el espíritu de sacrificarse y poner a contribución sus fuerzas en pro de esta causa de la nacionalidad. Deben ser tolerantes, porque hay que tolerar para que nos toleren; deben ser tolerantes, porque hay que tolerar para que nos toleren: deben ser persuasivas y llevar adelante la doctrina, y no solo predicarla, sino practicarla con amor, con espíritu de abnegación y de renunciamiento.
Ustedes piensen que el General Perón nos dijo hace poco tiempo que nos había dado una palanca con la cual podíamos mover el mundo y que lo importante era saber mover la palanca. El medio lo tienen. Tienen esa doctrina, tienen a un Líder insustituible, como es el General Perón y tienen una patria maravillosa, como es la nuestra. Pero tienen que trabajar y sacrificarse porque nada se consigue sino por el camino del sacrificio, de la comprensión y del amor.
Les pido a todas ustedes que cuando vean, en cualquier rincón del país, por mas alejado que sea, a una mujer que tiene un corazón bien puesto, como el del 17 de Octubre de 1945, traten de acercarla a nuestras filas y ustedes deben informarme de ello, puesto que yo no tengo el privilegio de estar en todos los lugares de la Patria para auscultar a cada una de las peronistas que trabajan en pro de nuestra causa. Piensen que nuestro movimiento es grande y que hay cabida para todas, para que trabajemos una para todas y todas para una. Pero que no sea un “slogan” eso de “una para todas y todas para una”. Que eso sea una realidad como son las realidades que nos esta dando a manos llenas el General Perón, que tiene el privilegio de amar a todas las peronistas por igual, sin preferencias por ninguno. Así quiero yo también a las peronistas. Cuanto más pequeñas más las quiero. La que a ustedes les parezca mas insignificante, es la que esta mas cerca de mi corazón.
Esta oportunidad creo que es la primera en que tomo contacto con las subcensistas, secretarias y prosecretarias de un distrito como es el de la Capital Federal y la aprovecho para decirles a todas que cualquiera, aunque ocupe un cargo de secretaria o prosecretaria, si se sacrifica colaborando por nuestra causa, puede llegar a ser la futura dirigente del Partido Peronista Femenino. Sacrifiquémonos; no pensemos en horarios ni en nada. Estamos luchando por el ser o no ser de la Patria y, cuando las fuerzas físicas se debiliten, levantamos nuestros ojos hacia la figura de nuestro Líder, el General Perón, que esta quemando su vida en aras de la felicidad de todos los argentinos. Seamos una vértebra poderosa de esa columna de trabajadores que silenciosa pero tenazmente, esta dando a diario muestra de su fidelidad y de su amor hacia el General Perón.
Yo ambiciono a que la rama femenina del Partido Peronista le brinde nada más que satisfacciones, pero para ello debemos trabajar incesantemente, luchar sin egoísmos y sabernos tolerar mutuamente. Cuando una peronista tenga alguna divergencia con otra, piense que hay una sola bandera; la del General Perón. Cuando se peleen dos peronistas, no me traigan a mí el problema porque me causan un gran dolor. Yo quiero ser igual con todas para no ser injusta. En una familia pueden pelearse dos hermanas, pero siempre siguen siendo hermanas. Yo deseo que esta sea una gran familia; la familia que ambiciona el General Perón.
Hoy, nosotras tenemos el privilegio de tener un hombre de los quilates de nuestro Presidente y es por eso que debemos formar esta rama, que hoy se inicia, con toda la perfección y con todo el amor que el quiere. Formemos un partido político que encierre todas las virtudes que los mismos deben tener. Que no sea lo que han sido en nuestro país; algo desagradable y molesto, sino que sea un instrumento principalísimo y valiosa para la grandeza de la Patria. Esa lo lograremos con sacrificio y colaboración.
Deseo que cada una de ustedes, en la circunscripción que representen, les lleven a todas las mujeres peronistas un abrazo afectuoso y este pensamiento mío, aun a aquellas que no están dentro del partido.
Lo que yo quiero decirles es que se sacrifiquen. La que mejor colabore, la que mejor trabaje por la causa, será quien en el futuro quede al frente del Partido. Yo quisiera que surgieran otras mujeres de esas condiciones; lo deseo y así lo espero. Necesitamos valores femeninos jóvenes, ya que tenemos una doctrina maravillosa y un Líder como el General Perón. Debemos actuar en estrecha colaboración con los hombres, animadas por el mismo ideal y constituyendo dos fuerzas paralelas que se complementen, tras el camino que nos ha señalado el General Perón para lograr una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Empecemos por ser disciplinadas. Seamos unidas; yo quiero que la mujer Argentina logre algo, que llegue, que triunfe. La señora de Perón no quiere absolutamente nada para si, sino que las mujeres tengan un arma poderosa en su unidad y que sean organizadas: así triunfaremos, si no, no.
Por ello estamos constituyendo estas vanguardias del peronismo. Ello requiere perseverancia y hacer como el General Perón, quien encontró frente a si dos caminos: uno asfaltado, y otro obstaculizado por una tupida maraña. Perón se abrió paso a hachazos por entre esa selva de inconvenientes y obstáculos, hasta entrevar al fin, como esta entreviendo ahora, un mañana promisorio para todos los argentinos. El otra camino, tan fácil y cómodo, era el de la entrega, la entrega no solo del pueblo sino de la Patria toda.
Dentro de muy poco tiempo hemos de rendir un homenaje al General Perón; haremos bajar a todas las compañeras del inferior, para que, juntas con las de la Capital Federal, podamos decirle, “presente, mi general”, siguiendo el ejemplo de todos los trabajadores, que son misioneros de Perón y desde la cuna hasta la muerte luchar por la doctrina peronista.
Ustedes deben saber que yo estoy siempre dispuesta para aclarar cualquier malentendido, para reanimarlas y darles confianza y fe; yo quiero ser para las mujeres peronistas como madre, como la hermana, que trata de comprenderlas, de ayudarlas y de hacer que se entienden y ayuden entre ustedes mismas. Cuando todas logremos esta unidad y este entendimiento mutuo, el General Perón podrá dormir tranquilo su sueno de patriota, sabiendo que su sacrificio no ha sido estéril, y que, a través de los tiempos, la doctrina peronista se robustecerá y engrandecerá por la obra de la sangre nueva y las ilusiones patriotas de las futuras generaciones.
Yo levanto mi copa para brindar no por mi cumpleaños que es simplemente el cumpleaños de una descamisada más, sino para brindar por ustedes, por la felicidad de todas las mujeres peronistas argentinas, aun por la felicidad de aquellas que viven en las regiones más lejanas del país. A todas las tengo muy cerca de mi corazón y las estrecho cariñosamente, recordándoles que nadie debe creerse, porque desempeñe un cargo o una función, dueña del Partido Peronista, porque las verdaderas dueñas son las descamisadas de la Patria, las descamisadas del 17 de Octubre de 1945. Nosotros tenemos la enorme responsabilidad de comprender y llevar a la práctica y cristalizar los ensueños y los afanes de nuestro Líder, el General Perón. Por el brindo, por el forjador de nuestra nacionalidad, el General Perón. Por el brindo, por el forjador de nuestra nacionalidad, el General Perón, y porque todos los años nos encuentre juntas.

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17 de octubre de 1949

Escrito por Eva Perón.

Mis queridos descamisados de ayer y de hoy, mañana y de siempre:

A todos ustedes, que comprendieron en la hora decisiva que peligraba el destino de la Patria y jugaron su vida para que triunfara la justicia, a ustedes, que rescataron al coronel Perón de las garras del odio y con amor encendieron el impulso y alientan todavía su fuerza aglutinante que transformó la Patria con asombro del mundo.
Es el amor de ustedes el que floreció en el rescate hace cuatro años Hace cuatro años desde este mismo balcón, bajo este mismo pedazo de cielo y frente a esta misma multitud del pueblo, se consagró un hombre, nuestro querido Coronel Perón. Hoy, y por siempre sea, vuelve a vivirse la jornada gloriosa, que queda incorporada a la historia de la Patria como clásica definición de la argentinidad. Hace cuatro años esta histórica plaza se reencontraba en sus ansias de justicia, en sus anhelos de bienestar, en su firme determinación de libertad. Hace cuatro años, mis queridos descamisados, se reencarnaba el grito del Cabildo, con sostén de pueblo, al amparo de una voluntad también f irme, que es la voluntad de nuestro pueblo argentino. Desde estos mismos balcones, el líder asomaba como un sol, rescatado por el pueblo y para el pueblo, sin más armas que sus queridos descamisados de la Patria, retemplados en el trabajo.
Este es el origen puro de nuestro Líder. Es necesario decirlo y destacarlo. No salio de las combinaciones de un comité político. No es el producto del reparto de las prebendas. No supo, no sabe, ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades, sino por los caminos limpios de la justicia. Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre. Esa -es su partida de nacimiento.
Nació en los surcos, en las fábricas y en los talleres. Surge de lo más noble de la actividad nacional.
Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones también en el trabajo. El 17 de octubre, mis queridos descamisados, es una aspiración, es un canto hecho ya realidad.
Estamos en una obra que nada ni nadie podrá detener. Ya he tenido oportunidad de decir, ¡identificada  con el líder, que el peronismo no se aprende ni se proclama. Se comprende y se siente. Por eso es convicción y es fe. Por eso, también, no importan los rezagados del despertar nacional. Yo no deseo, no quiero para el peronismo, a los ciudadanos sin mística revolucionaria. Que no se incorporen, que queden rezagados, si no están convencidos. El que ingrese, que vuelque su cabeza y su corazón sin retaceos, para afrontar nuestras luchas, que siempre habrán de terminar en un glorioso 17 de Octubre. Pero en nuestro movimiento no tiene cabida el interés y el cálculo. Marchamos con la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días.
Peronismo es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la Patria.
Hace poco tiempo, para definir mi condición de peronista, expresé: "Luchamos por la Independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera, por la felicidad de un pueblo encarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas".
Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista.
Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su Jefe, el General Perón.
Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria.
Esta es la definición del peronismo del 17 de Octubre de 1945, sin otro interés, sin otro cálculo, sin otra proyección que el bienestar de la Patria, traducido en el bienestar de los trabajadores en sus múltiples actividades.
Yo invito al pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre. Es la única, la auténtica, la definitiva revolución popular que se opera en nuestro pueblo. Una revolución histórica se justifica cuando sus causas sociales, políticas y económicas las determinan.
Y ahí está la justificación de la revolución histórica del 17 de Octubre. Fue determinada por causas sociales, Políticas y económicas. En lo social, el abandono total de -la justicia, con el enquistamiento de los privilegios y la explotación del trabajador. En lo político, con la sistematización del fraude en favor de los partidos que se turnaban en el Gobierno o se lo quitaban mutuamente según el menor o mayor apoyo de los intereses en juego y en lo económico, el entreguismo y la venta del país, surgidos de sus reyertas.
Contra ello, y para destruir ese estado de cosas, el pueblo rescató a su Líder y lo ubicó. En este balcón el 17 de octubre de 1945.
Cumplo una. Obra eminente peronista, que se inspira en la doctrina del General Perón y tiene como fundamento y base los principios sociales que arranca del 17 de octubre. Toda mi acción está dirigida a los trabajadores de la Patria y a interpretar el pensamiento y el sentimiento del General Perón, con quien trato de colaborar en su incansable labor. En favor del pueblo que él tanto ama. No creo que mis actividades para mitigar el dolor de los necesitados puedan constituir un mérito. Por el contrario, 10 interpreto como un deber de quien puede hacerlo.
Quiero ahora destacar la enorme satisfacción que me produce auscultar esta perfecta unidad entre el pueblo y el General Perón. Hecho nuevo que también tiene .su origen en el 17 de octubre. Movidos, dinamizados por idénticos anhelos y las mismas aspiraciones, el pueblo y su Líder forman hoy una unidad indestructible, que consolidan y ensanchan el camino del movimiento peronista.
De nada valdrá, entonces, el mezquino retaceo de los rezagados y los resentidos. Felizmente para nosotros, en nuestra historia los luchadores siempre `han sido los más, y los rezagados los menos. El pueblo, en todas sus etapas, marchó a la cabeza de las minorías acomodaticias y alcanzó sus objetivos comunes siempre que encontró un conductor -capaz de señalarle los caminos y de unificar sus energías populares, evitando su dispersión. Y abandonó a los costados del sendero, como se abandona a lo inútil, a los cobardes incapaces de colaborar en la grandeza de la Patria. Sólo así fue posible nuestra Independencia, uniendo la consecuencia y la combatividad de los sectores más populares de la población a los anhelos y a la conciencia de los hombres de Mayo. Sólo así fue posible la epopeya de la guerra por la liberación de medio continente, cuando los gauchos, los descamisados, siguiendo la alta inspiración sanmartiniana llevaron la bandera de la libertad y autodeterminación a las playas del Pacífico. Y sólo así fue posible nuestra segunda y definitiva liberación, cuando los trabajadores argentinos, unidos en un solo bloque alrededor del Coronel Perón, proclamaron, en un día como hoy y en este histórico lugar, que sus viejos enemigos, la oligarquía y el imperialismo, ya no tenían nada que hacer en esta nueva Argentina, otra vez en marcha porque había encontrado su conductor.
..Ya saben los descamisados que la bandera peronista no será jamás arriada. Los cientos de miles de corazones que hoy palpitan en esta plaza histórica, constituyen el símbolo de la lealtad. Por eso, con ese nombre, se ha denominado el 17 de Octubre "Día de la Lealtad porque encarna la lealtad de un pueblo para con su Líder, día de la lealtad entre Er.-. manos de una misma causa que marchan- seguros de su fuerza y de su destino ...
El 17 de Octubre, compañeros, ya está definitivamente incorporado a la historia de la Patria ... por voluntad soberana de su pueblo ... Se cierra y comienza una nueva etapa de la vida argentina que transforma fundamentalmente su fisonomía social, política y económica.
Por eso, el Líder de los argentinos, nuestro glorioso General Perón, puede hoy afirmar, con razón y orgullo, al mundo entero, desde el Preámbulo de la Nueva Constitución Argentina, que formamos "una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana".
Por eso todo el pueblo está de pie ... observa, vigila y hace de la lealtad su culto, su ley y su bandera., Lealtad que hace temblar la plaza histórica en la noche del rescate; lealtad que se hará justicia con su propia mano el día de la traición; lealtad que sólo pueden sentir los que quieren a la Patria y no se venden al oro extranjero; lealtad de dos amigos que juntos forjaron el destino de la Patria y el fervor del pueblo que los sigue; lealtad de todo un pueblo que siente que en su alma no cabe la traición, y cuando la sospecha pasa como una sombra hay un solo grito:
"¡La vida por Perón!"

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El Peronismo Sera Revolucionario, o No Sera Nada

Escrito por Eva Perón.

En mi país lo que estaba por hacer era nada menos que una Revolución.
Cuando la "cosa por hacer" es una Revolución entonces el grupo de hombres capaces de recorrer ese camino hasta el fin se reduce a veces al extremo de desaparecer.
Muchas revoluciones han sido iniciadas aquí y en todos los países de] mundo. Pero una Revolución es siempre un camino nuevo cuyo recorrido es difícil y no está hecho sino para quienes sienten la atracción irresistible de las empresas arriesgadas.
Por eso fracasaron y fracasan todos los días revoluciones deseadas por el pueblo y aun realizadas con su apoyo total.

Un día me dijeron que era demasiado peronista para que pudiese encabezar un movimiento de las mujeres de mi Patria. Pensé muchas veces en eso y aunque de inmediato "senti" que no era verdad, traté durante algún tiempo de llegar a saber por qué no era ni lógico ni razonable.
Ahora creo que puedo dar mis conclusiones.
Sí, soy peronista., fanáticamente peronista.
Demasiado no, demasiado sería si el peronismo no fuese como es, la causa de un hombre que por identificarse con la causa de todo un pueblo tiene un valor infinito. Y ante una cosa infinita no puede levantarse la palabra demasiado.
Perón dice que soy demasiado peronista porque él no puede medir su propia grandeza con la vara de su humildad.
Los otros, los que piensan, sin decírmelo, que soy demasiado peronista, ésos pertenecen a la categoría de los "hombres comunes". ¡Y no merecen respuesta!

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